Nicolás Bravo. Benemérito de la Patria.

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Hijo de Gertrudis Rueda 1 y de Leonardo Bravo, Nicolás Bravo Rueda, nació el 10 de septiembre de 1786 en Chilpancingo (hoy de Bravo en su honor), en el actual estado de Guerrero, localidad donde cursó la instrucción primaria para, al término de ésta, dedicarse a la agricultura y las gestiones comerciales en la hacienda de Chichihualco propiedad de la familia. Casó a mediados de 1810 con María Antonina Guevara Muñiz 2, hija de un comandante realista en Chilapa quien solicitó a los Bravo levantaran una compañía en favor de las fuerzas realistas tal como lo hacían otras haciendas vecinas; los Bravo —Leonardo 3, Miguel 4, Víctor 5, Máximo 6 y Casimiro 7— no aceptaron, a pesar de las  presiones.  Hostigados, los cinco hermanos abrazaron la causa insurgente el 2 de mayo de 1811.

Don Ignacio Manuel Altamirano lo describe al momento en que le conoce don José María Morelos y Pavón: “…era un adolescente a quien apenas pintaba la barba y que cubierto con finísimo paño de sol parecía agobiado por el calor ecuatorial de la costa.” 8

Y continúa el escritor liberal: “Cuando el comandante Guevara determinó levantar fortificaciones en la plaza (Tixtla), la población entera se apresuró a ayudarle. Aún las mujeres y los niños cargaban piedras y arena, presididos por el cura y sus vicarios, que llevando el crucifijo los estimulaba a la tarea, mientras que las campanas tocaban rogativa… Habiendo invitado a los Bravo, hacendados de Chilpancingo, para que levantaran tropas también, y se mantuvieran dispuestos a la defensa, esos sujetos, los primeros de aquella población por su importancia social y su riqueza, pues eran dueños de la gran hacienda de Chichihualco y de otras fincas, se habían negado con frívolos pretextos, pero en realidad porque les era simpática la causa de la independencia proclamada en Dolores y sostenida por Morelos.

“Desde el día en que tuvo conocimiento de la repulsa de los Bravo, el comandante Guevara no cesó de vigilarlos, y a pesar de estar emparentado con ellos, pues su hija doña Antonia 9 de Guevara acababa de casarse con el joven don Nicolás, hijo de Leonardo Bravo, los persiguió tenazmente, obligándolos a ocultarse o a andar fugitivos en aquellas comarcas.” 10 Así, ya en mayo de 1811 aparece en las fuerzas de Hermenegildo Galeana —llamado “tío Gildo” de manera cariñosa por sus cercanos—, cuando éste, al mando de la vanguardia de la fuerza de Morelos, fue a atacar a Chichihualco.

Concurrió Nicolás Bravo a las varias acciones dadas por Morelos en el Sur, formó parte en la ruptura del sitio de Cuautla —impuesto por Félix María Calleja durante 72 días— bajo las órdenes de su tío Miguel, en la acción del San Agustín del Palmar (municipio de Tezonapa en el estado de Veracruz) derrotó al realista Juan Labaqui lugar en donde le informaron de la captura y muerte denigrante de don Leonardo en la Ciudad de México. 11 (Por el valor mostrado en esta campaña le correspondió el nombramiento de comandante militar de la Provincia de Veracruz.)

“El calor era soportable, dijéramos sabroso, de la primavera de 1814 que envolvía a los habitantes del pueblo de San Gabriel Chilac, al sur de nuestro estado; sobre la carretera que actualmente lleva a Oaxaca. Los vecinos de aquella población hacían tertulias comentando la serie de combates liberados entre realistas e insurgentes; por aquellos primeros días de abril del referido año.

Poco después, en 1816, Nicolás buscó el retiro en su hacienda. Aprehendido en 1817, permaneció encarcelado con grilletes en los pies, hasta su liberación en octubre de 1820.

La concatenación de hechos en España y las repercusiones de éstos en la hasta entonces Nueva España, obligó al acuerdo entre las diversas corrientes para, al final, determinar, con no general beneplácito, el golpe final a la insurrección bajo el mando de Agustín de Iturbide: “<< ¿Quién derrotó a Morelos en el sitio de Valladolid, señores? ¡Él y  el entonces general Calleja, aplastaron a quien a quien atentó contra la institución católica! ¿Quién mejor que Iturbide para presidir un gobierno que represente la continuación virreinal?>> Después de estas resonantes palabras los señores de La Profesa dan su consentimiento y lo transmiten al virrey Juan Ruiz de Apodaca quien nombra a Agustín de Iturbide <<Comandante General del Sur>> y lo envía a combatir a las fuerzas de Guerrero, dándole un mayor ejército, refuerzos, municiones y dinero. Durante los enfrentamientos, Iturbide no tiene éxito sino derrotas, entonces decide negociar, envía cartas a Vicente Guerrero, a Nicolás Bravo y a Guadalupe Victoria, después de mucho insistir y extenderles garantías, logra convencer al líder de la causa insurgente. Guerrero consiente apoyar a Iturbide, quien le propone que si luchan por la misma causa, en un futuro cercano firmen algunos acuerdos. Guerreo acepta. Formarían un ejército mexicano, se impondría la existencia de un Congreso y se respetaría ante todo la religión católica como única en el país…” 12

Radicado en Cuernavaca, Bravo afiliado al Plan de Iguala, y con una fuerte brigada se presentó en Puebla, sitiada por Iturbide, que le concedió el grado de coronel. Más tarde el Congreso Constituyente le eligió Consejero de Estado en la Segunda Regencia, de abril a mediados de mayo de 1822.

“Hacia la segunda quincena del mes de junio de 1821 el insurgente Nicolás Bravo, hermano (sic. en realidad Nicolás era sobrino de don Miguel) de aquel héroe fusilado en esta población, llegó a los alrededores de la ciudad, posesionándose con sus tropas del cerro de San Juan donde hoy se levanta la residencial colonia La Paz, en tanto que el grueso de sus tropas con otros jefes subordinados suyos prácticamente sitiaban la Angelópolis.

“El defensor de la ciudad era el Intendente, gobernador y aguerrido militar Ciriaco del Llano… Habían transcurrido varias semanas de sitio, la lucha era cada vez más cruenta porque los insurgentes iban cerrando cada vez más el círculo de fuego, al grado de que durante los primeros días de julio los ejércitos realistas sitiados, sólo controlaban las manzanas principales del primer cuadro en la ciudad.

“El general Bravo requirió del defensor Llano entregara la plaza, haciéndolo responsable del mayor número de pérdidas de vidas humanas y de la destrucción parcial de la ciudad. Llano contestó que sólo entregaría la plaza a Iturbide. Como el sitio continuaba con más intensidad y conscientes de la situación, los realistas iniciaron una serie de pláticas de paz en el rancho de La Rosa situado en las afueras de Puebla. En nombre de los defensores de la plaza estuvieron presentes don Manuel de Ortega Calderón, capitán del batallón de Extremadura y el capitán Clemente Delgado; los comisionados para celebrar el armisticio en nombre de don Nicolás Bravo fueron el teniente coronel Manuel Rincón y el capitán don Joaquín Ramírez Sesma. Como resultado de estas pláticas la plaza se rindió entregándola toda a los insurgentes.

“Don Nicolás Bravo ordenó que se entregara toda clase de garantías a los jefes españoles encabezados por Ciriaco del Llano, don José María Morán y el marqués de Vivanco…” 13

Poco después de la proclamación del Plan de Casamata firmado por Antonio López de Santa Anna y secundado por Guadalupe Victoria en contra del Imperio de Agustín I “… otras dos figuras de la insurgencia, Vicente Guerreo y Nicolás Bravo, se habían levantado en armas por su cuenta. Iturbide, que en los remotos tiempos de la insurgencia y los más recientes del Plan de Iguala se caracterizó por su resolución militar, decide no decidir: <<Tengo  fuerza y concepto para hacerme respetar y obedecer, pero costaría sangre y por mí no se verterá jamás ni una sola gota. >> Temía actuar no por miedo a sus enemigos ni por falta de recursos o porque albergara dudas sobre el apego general del ejército sino por miedo a la anarquía y a que la opinión pública atribuyese cualquier medida a <<intereses privados>> y a un <<deseo de mantener en su cabeza la corona que había aceptado sólo para servir a la nación>>.” 14

En un cambio de posiciones, el ahora partidario del sistema republicano, y en lucha tenaz contra los partidarios del Imperio, organizó en Chilapa, junto con Vicente Guerrero, una fuerza que el brigadier Armijo derrotó en Almolonga (entre Chilapa y Tixtla) para poco después enfrentar a los antiguos aliados y compañeros de armas: “Uno de esos jefes, Nicolás Bravo, cabeza de los <<escoceses>>, se levantó en armas contra Victoria en 1827. No se trataba de cualquier jefe relegado: era nada menos que el vicepresidente de la República. Su castigo fue el exilio y el crepúsculo de su grupo.” 15

“Escoceses y yorkinos. 16 El antiguo partido español, el alto clero y todos los que odiaban a la república norteamericana por ser protestante, y creían que el régimen de gobierno debía ser muy parecido al régimen colonial, formaron el partido conservador o centralista; muchos de ellos se reunían en las logias masónicas que se llamaban del rito escocés. Los que creían que nos debíamos acercar cada vez más a la imitación de los norteamericanos, los amigos de ciertas reformas que disminuyesen la riqueza y los privilegios de la Iglesia, los que querían extirpar el elemento español de la nueva nación, éstos eran los puros, y como las logias masónicas pertenecían al rito de York, rival del escocés, también se llamaron yorkinos. Ambos partidos procuraron atraerse a los oficiales del ejército. Don Nicolás Bravo era jefe de los escoceses y Vicente Guerrero de los yorkinos, que en realidad, estaban dirigidos (los yorkinos) por el ministro americano y el insigne yucateco don Lorenzo de Zavala.” 17

La gloria y la muerte, la unión y separación de los personajes patrios queda en la historia: “Así pues, el Dr. (Servando Teresa de) Mier, encontraba al fin la recompensa de sus prolongadas desdichas. El Congreso de 24 le decretó una pensión, el presidente Victoria lo alojó en palacio y su morada era el oráculo de los hombres políticos. Así, pasando los últimos días de su vida, apacibles y honrados, murió el 3 de diciembre de 1854, siendo sus funerales suntuosos y presidiéndolos el ilustre general Bravo, entonces vicepresidente.” 18

Una larga serie de hechos bélicos marcan el derrotero de quien fuera el 12vo. Presidente de la República Mexicana (con dos interinatos fugaces 19), el mismo que dirigiera la defensa del Castillo de Chapultepec el 13 de septiembre de 1847 20, donde herido y prisionero sobrellevó posteriormente  insatisfacciones y descrédito. Puesto en libertad más tarde, buscó el aislamiento en la vida de hacendado. Sobrevino la revolución de Ayutla y no aceptó participar en el movimiento por ser contraria a sus ideas e imposibilitado por sus enfermedades. Al morir poco después, se dijo que tanto él como su esposa, fallecidos el mismo día y con intervalo de horas, habían sido envenenados. 21

Época convulsa y necesitada de orientación: “En virtud del decreto de 19 de julio de 1823  fueron reunidos los restos mortales de los Héroes beneméritos de la Patria: Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, José María Morelos, Mariano Matamoros, Mariano Jiménez, Xavier Mina, Pedro Moreno, Víctor Rosales. 22

“Mismos que fueron conducidos a la Ciudad de México para ser depositados en la Catedral de México, adonde llegaron el 17 de septiembre de 1823. En 1925 se ordenó que estos restos fueran llevados al Monumento a la Independencia, junto con los de: Vicente Guerrero, Leona Vicario, Andrés Quintana Roo, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria; con lo que sumaron restos de catorce personas. 23

REDENCIÓN Y LA VERDAD EN LA CIENCIA
En el inciso Muerte y redención, página 29 24 Carmen Saucedo Zarco asienta: “Como con los santos, el culto se inicia a partir de la muerte y la fama nace antes de ocurrir aquella. El Congreso de la República elevó, en vida, a otros insurgentes, éstos continuadores y sobrevivientes de los primeros, a beneméritos de la patria. El primero en ser declarado como tal fue Nicolás Bravo, el 28 de mayo de 1823, por el Congreso de la República Federal, aun antes (de) los que habían muerto ya, pues el decreto fue de los primeros emitidos por ese cuerpo legislativo. Tres meses después, el 25 de agosto, Guadalupe Victoria 25 y Vicente Guerrero 26 recibieron una declaración semejante.

“Al contrario de Victoria, Guerrero y Bravo protagonizaron no pocos conflictos políticos y militares durante los primeros años de la república, pero una vez ocurridas sus muertes, Antonio López de Santa Anna se encargó de mandar inscribir los nombres de los tres, con letras de oro, en el salón del Congreso… Con la inscripción quedaron reparados, una vez más, su fama y buen nombre…”

Dentro  del proyecto para la creación del Panteón Nacional aún vigente a principios del siglo XX (aspiración cancelada definitivamente en 1914): “… la patria se fortalecía en honores a sus héroes y el rescate de sus despojos mortales. Precisamente en mayo de 1903, se promovió la exhumación de Nicolás Bravo, que estaba enterrado en el templo parroquial de Chilpancingo. En virtud de que también era benemérito de la patria, se invocó el espíritu del decreto del 19 de julio de 1823 para realizar el traslado de sus restos a la Catedral de México, donde se le colocó, en su propia urna, junto a la de bronce y cristales, sumando así, diez héroes en la capilla de San José.” 27

“Sin el Panteón Nacional, pero con el Momento a la Independencia, llegaron los felices días de las celebraciones del Centenario. Un octogenario Porfirio Díaz, revestido de gravedad cesárea, se dispuso a inaugurar un cúmulo de obras públicas con las que coronaba una era de paz forzada, de prosperidad selectiva y de modernización parcial. En libros y estampas figuraba como hijo dilecto de sus dos predecesores: Miguel Hidalgo y Benito Juárez, la patriótica santísima trinidad.

“En las celebraciones del Centenario, los héroes enaltecidos en la capilla de San José de la Catedral de México, eran centrales… las urnas se colocaron en lo alto del túmulo efímero frente al altar del Perdón, en el vano de la puerta central. Recordemos que los restos de los héroes habían sido colocados en tres urnas en 1895: una urna de madera con tapa de terciopelo que a su vez se acomodó dentro de una urna de bronce con vidrios. Sobre la tapa de la primera urna fueron colocados los cráneos (Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez) que quedaban a la vista a través de los cristales. La tercera urna, una caja con forma de libro, estaba debajo de la anterior. Un peldaño más abajo, dentro de una elegante caja forrada de tela negra, estaban los restos de Nicolás Bravo.” 28

“El 16 de septiembre de 1925 por la mañana, la comisión responsable del traslado extrajo de la capilla de San José, en la nave poniente de la Catedral Metropolitana, las urnas con los restos de: Miguel Hidalgo, Juan Aldama, José María Morelos, Víctor Rosales, Xavier Mina, Vicente Guerrero, Leona Vicario, Ignacio Allende, Mariano Jiménez, Mariano Matamoros (en realidad, los huesos correspondientes a éste personaje destacado en la lucha del generalísimo José María Morelos, nunca fueron recuperados, el conjunto corresponde a osamentas en confusión de diferentes individuos pertenecientes a ambos sexos), Pedro Moreno, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Andrés Quintana Roo.” 29

HABLA LA CIENCIA
“A diferencia de gran parte de los insurgentes de primera fama, Nicolás Bravo no murió en combate o ante un pelotón de fusilamiento. Tuvo una larga y activa vida política y militar después de consumada la Independencia.

“El conflicto surgido en 1854 que pretendía poner fin al dominio de Antonio López de Santa Anna mediante al Plan de Ayutla encontró a Nicolás Bravo retirado en su hacienda de Chilpancingo. Los contendientes hacían lo posible por atraerlo a su partido, pero se negó a participar y llamó a la conservación de la tranquilidad mediante un manifiesto. El 10 de marzo, Bravo escribió que permanecía ‘en el seno del hogar doméstico, agobiado de una penosa enfermedad’ que sufría desde ‘hacía cuatro meses con poca esperanza de alivio’.

“Al frente de las operaciones militares que echó a andar en el sur, el mismo López de Santa Anna llegó a la habitación de Bravo el 9 de abril; después de constatar la gravedad del enfermo, prosiguió su camino. El 22 de abril de 1854 murieron Bravo y su esposa Antonina Guevara, ella a las ocho y media de la mañana, él a las doce del día.” La autora cita la “muerte del general D. Nicolás Bravo y de su señora” aparecido en el diario El Universal, México, D. F. el 28 de abril de 1854: “Hacia año y medio que le había atacado una enfermedad peligrosa de la cual no llegó a curarse enteramente… Tres horas precedió a la muerte del general la de la señora esposa, siendo digno de notarse que, durante muchos meses, ambos padecieron una misma enfermedad, con los mismos síntomas, los mismos incidentes y caracteres, pues cuando alguno de los dos se aliviaba o agravaba, experimentaba el otro igual variación…” Enterrados en la iglesia parroquial de Santa María de Chilpancingo, los hechos poco comunes fermentaron en la fantasía y es versión —aún vigente— que murieron envenenados y aún dan apellido al autor del atentado (doctor Avilés) y forma de escarmiento: fusilamiento (en la desconocida Isla de los Caballos), en tanto en la partida parroquial queda que murió de diarrea.” 30

Texto de la lápida: “El día 22 de abril de 1854 y a la edad de 68 años falleció el excelentísimo Sr. General de División, Benemérito de la patria en grado heroico don Nicolás Bravo, cuyos despojos mortales reposan bajo esta losa. Sus virtudes como hombre privado, dejan a su familia y amigos una tierna y respetuosa memoria; como ciudadano deja en las páginas de la historia un recuerdo honorífico e imperecedero de sus eminentes generosidades y servicios. Séale la tierra leve.”

A la derecha otra lápida asienta: “Aquí yacen los restos de la excelentísima señora doña Antonina Guevara de Bravo, que falleció el día 22 de abril de 1854 a los 60 años de edad…” La partida de entierro señala la edad de 68 años para doña Antonina y 67 para el general Bravo.” 31

El mismo documento periodístico en el espacio de la información titulada “Los restos del General Bravo”, comenta y aclara que la muerte del matrimonio formado por don Nicolás Bravo y doña Antonina Guevara no fue por envenenamiento, sino que ella, afectada de una lesión orgánica antigua no soportó la muerte de su marido y fue tras él al sepulcro. Versión opuesta ya que es aceptada la versión de que ella falleció a las 8:30 de la mañana y él a las 12:00 del día 22 de abril de 1854.

“Antes de que se cumplieran los 50 años de la muerte de Bravo, el Congreso de la Unión dispuso que los restos de Nicolás Bravo fueran exhumados y trasladados a la Ciudad de México para colocarlos  al lado de aquellos beneméritos de la patria que estaban en la capilla de San José de la Catedral, en virtud de que Bravo era benemérito de la patria desde el 28 de mayo de 1823. No por casualidad el decreto de 1903 se expidió el 28 de mayo, al cumplirse 80 años de haber sido promulgado el que lo hizo benemérito en vida, siendo el primer insurgente, antes incluso de los que ya habían muerto, en merecer ese título.” 32

“Para el traslado al mausoleo preparado en la columna del Paseo de la Reforma en 1925, los huesos de Nicolás Bravo fueron cambiados a una urna más pequeña… colocada en el nicho sur, entre Morelos y Matamoros.” 33

Cripta 3 Urna 2, Nicolás Bravo. Los restos se encontraron depositados al interior de una urna de madera color negro con una placa de metal con la leyenda Benemérito de la Patria. General de División Nicolás Bravo. Mayo de 1812-22 de abril de 1854. Agosto 15 de 1903.”

“Descripción: Los restos corresponden a un individuo mayor de 65 años, de sexo masculino, en regular estado de conservación.

“Tafonomía. El cráneo presenta exfoliación de la capa externa, fracturas por disecación y dinámicas a causa de la humedad; se aprecia una mancha de color blanco (7 cm x 9 cm) en el parietal izquierdo junto a una sutura coronal donde quedó retenida la humedad por el cabello que aún conserva (foto 49). Así mismo, en el hueso occipital, en su extremo izquierdo se aprecia un mechón de cabello adherido al hueso, los cabellos son de color castaño claro.

“…

“Procesos patológicos. Se aprecia un cuadro infeccioso en la parte media del hueso frontal, que se extiende a los arcos supraorbitales, así como en ambos techos de las órbitas, brazos y principalmente en fémures, tibias y peronés, en donde se aprecia cierta curvatura conocida como ‘tibias en forma de sable’, característica de una treponematosis. La treponematosis es una enfermedad crónica, sistémica e infecciosa capaz de provocar destrucción de tejidos e inflamaciones crónicas en casi todos los órganos del cuerpo humano, incluyendo el tejido óseo, en etapas muy avanzadas.

“El Treponema… Es una bacteria bastante frágil. Fuera del cuerpo, no soporta los climas secos o las temperaturas superiores a los 42° C. No resiste la penicilina, siendo esta última uno de los mejores antibióticos que pueden utilizarse contra esta bacteria.” 34

Nicolás Bravo. Los restos contenidos en una urna negra de madera, señalados como pertenecientes a este héroe, corresponden a un individuo robusto de sexo masculino, de 1.66 m, de entre 65 y 70 años de edad. Su larga vida de hombre a caballo dejó su huella tanto en hombros y cuello como en rodillas y talones, marcada en esta parte por el apoyo en los estribos. Sobre la cabeza, en el parietal derecho, recibió un golpe que tal vez lo aturdió unos minutos, ocasionándole una herida que cicatrizó. En algún momento de su vida adulta, contrajo una enfermedad muy común e incurable en su tiempo, una infección por treponema, presumiblemente sífilis. Posteriormente, a este mal se sumó una diabetes mellitus tipo B. Al final de sus días, las mejillas se le hundían debido a la pérdida completa de las muelas. A pesar de ello, su fuerte constitución física le permitió llegar a una edad avanzada.

“La integridad de este esqueleto sobresale de la de los demás. Está casi completo y bien conservado; presenta un color de pergamino viejo. Debido a que el terreno en donde se encontraba la tumba era extremadamente árido, se observan pequeñas roturas superficiales en algunas partes de la osamenta. Una fractura del cráneo es llamativa, ya que el tejido óseo a su alrededor exhibe una mancha clara, producida por su prolongada permanencia en descansando sobre el punto en donde se produjo, por lo que el área que la rodea se resecó un poco más que el resto. Llama la atención que algunos mechones de cabello claro se conservaron, los cuales fueron colocados junto con las piezas dentales en un paquete hecho con una hoja de papel que tiene la inscripción en tinta ‘pelo y dientes’, con letra posiblemente de principios del siglo XX. Así mismo había restos de un paño de lana pulverizados sobre todo el esqueleto.

“La información histórica coincide con los resultados del estos análisis. Las huellas de una larga enfermedad que aquejó a Nicolás Bravo, la edad y la certeza de que eran sus restos desenterrados en 1903 indican certidumbre sobre la pertenencia.” 35

Ni doble envenenamiento ni el insoportable dolor ante la pérdida del ser amado. La ciencia determina una realidad totalmente humana, con su gloria y miseria, con su terrenidad e ideales, más valiosos aún que los impuestos en aras de una gloria mediante omisiones o añadidos “románticos”. Ellos, los encumbrados y los rústicos, los olvidados y los retocados, con sus flaquezas y cualidades son más de lo que la miserable reducción en su historia deja ver.


Notas importantes
1 Gertrudis Rueda de Bravo (Chilpancingo, Guerrero, 1759 – 13 de diciembre de 1839) novohispana de ideología liberal. Simpatizó y participó con los insurgentes durante el desarrollo del movimiento armado de la primera etapa de la Independencia de México. Hija de una acomodada familia española dedicada a labores del campo y propietaria de la hacienda de Chichihualco. Poco queda escrito del periodo intermedio de su vida, salvo de su muerte en el transcurso de 1839.
2 David Guerrero Flores, Investigador del INEHRM da simplemente el nombre el de Antonia Guevara y no el de Antonina tal cual aparece en la lápida sepulcral de la señora Guevara de Bravo, a más, asienta por causa de la muerte de ambos la del asesinato por veneno (“… probablemente envenenados por algún malvado… y además sigue la inversión de horarios de la muerte de ambos fijada por el periódico “El Imparcial”: “…su esposa murió ese mismo día horas después…”) afirmación desechada por las investigaciones realizadas a los restos de los Héroes honrados durante el bicentenario de la lucha por la Independencia. El mismo nombre de Antonia Guevara y causa de muerte comentó el doctor Javier Garciadiego el jueves 24 de abril de 2009 en el espacio correspondiente a Efemérides Histórica titulado “155 años de la muerte de Nicolás Bravo” al conductor Mario Campos de su programa en Antena Radio (matutino) en la frecuencia: 107.9 FM de la Cadena: IMER. (Tomado de la transcripción nota radio).
3 Renuevo en una familia española acomodada y dedicada a las faenas del campo, poseían la hacienda de Chichihualco. Al inicio de la guerra por la de Independencia, él y su hijo Nicolás Bravo, así como sus cuatro hermanos Miguel, Víctor, Máximo y Casimiro rechazaron la orden para formar una compañía de auxiliares realistas, por cual las autoridades del virreinato los hostigaron hasta obligarlos a esconderse. La gente de la hacienda y los hermanos Galeana rechazaron a la tropa realista enviada para aprehender a los hermanos Bravo. A partir de 1811, los Bravo toman parte abiertamente en la lucha insurgente unidos a las fuerzas de José María Morelos y Pavón. Aun cuando logró salir del dificultoso sitio de Cuautla cayó en poder de los realistas. El gobierno virreinal exigió la rendición de su hijo, Nicolás, y de sus tres hermanos a cambio de la vida de don Leonardo. Dado que, de acuerdo con los antecedentes, el ofrecimiento del Virrey no establecía una garantía inequívoca —a otros insurgentes acogidos a su palabra de indulto, no obstante les ejecutaron los realistas—, rechazaron el ofrecimiento. Morelos, sin imponer su autoridad sobre la decisión del joven Bravo, por carta ofreció al Virrey la devolución de 800 prisioneros españoles. Francisco Javier Venegas, el entonces Virrey negó la propuesta, así, a don Leonardo Bravo, don (José) Mariano de la Piedra (o Piedras) y don Manuel (Luciano) Pérez, le condenaron a muerto bajo la infamante modalidad del garrote vil. Sentencia efectuada el 13 de noviembre de 1812, en la Ciudad de México. “Decreto de PENA CAPITAL, en contra de 3 líderes insurgentes… “Tres sujetos de graduación e influencia en la gavilla de insurgentes comandada por el cura Morelos en la parte del Sur, son los que se presentan hoy en un patíbulo para expiar sus delitos y servir de escarmiento a los malvados. “El primero es Leonardo Bravo, natural de Chilpancingo, español, de 48 años de edad y hacendado…”
4 Miguel Bravo (Chilpancingo, Guerrero, ¿? – Chichihualco, Guerrero, 15 de abril de 1814). Militar insurgente mexicano durante la Guerra de Independencia. Hermano de Leonardo, Máximo, Víctor y Casimiro luchó en contra de las medidas de gobierno practicadas por el Virreinato de Nueva España. En 1811 combatió bajo las órdenes de José María Morelos en Tixtla y Chilapa. Durante el Sitio de Cuautla, acompañó a Mariano Matamoros en busca de suministros. Destacado en la victoria sobre los realistas encabezados por Francisco Rionda, participó en la Toma de Oaxaca, rechazó las órdenes de Ignacio López Rayón al permanecer fiel a las decisiones de José María Morelos. Capturado en Chila por el comandante realista Félix de Lamadrid a inicios del mes de abril de 1814, se le trasladó a Puebla para someterlo a un apresurado juicio, condena y muerte por fusilamiento en Chichihualco, el 15 de abril de 1814.
5 Víctor Bravo (Chilpancingo, hoy Guerrero, 1757 – 1844) militar insurgente mexicano. Participó a las órdenes de José María Morelos y a la muerte de éste en las filas de Vicente Guerrero hasta observar el triunfo del movimiento independentista. Participó en la batallas de Chilpancingo, de Tixtla y de Chilapa. Fue parte de la vanguardia a Cuernavaca, Cuautla, Amecameca y Chalco. Durante el sitio de Cuautla militó bajo las órdenes de Mariano Matamoros, defendió con éxito la hacienda de Buenavista e intentó suministrar víveres a los insurgentes sitiados. En Tamazulápam en unión del padre Mendoza y de Valerio Trujano, aumentaron con un agrupamiento de cuatro mil hombres las fuerzas independentistas en la zona de La Mixteca para tomar Yanhuitlán y San Bartolo. Participó en la ocupación de Tehuacán, posteriormente realizó campañas en la costa con su hermano Miguel combatiendo a los comandantes realistas Páris, Rionda, Añorve y Cerro. El 13 de septiembre de 1813 le confirieron el título de guardián del Congreso de Chilpancingo. Participó en la batalla de Temalaca, durante la lucha recibió el grado de general de brigada, tras la derrota llegó a Tehuacán para refugiarse temporalmente y posteriormente regresar a la zona sur en donde continuó la lucha armada. Murió en 1844.
6 Al igual que sus hermanos Leonardo, Casimiro, Miguel y Víctor Bravo fue un pudiente hacendado metido a militar que combatió durante el movimiento bélico por la Independencia de México. Nació en Chilpancingo, Guerrero. Estuvo bajo las órdenes directas de José María Morelos. Escoltó al Congreso de Chilpancingo cuando sus integrantes se trasladaron hacia Tehuacán, participó en la amarga Batalla de Tezamalaca. Enlistado en las tropas de Vicente Guerrero en 1819, vio el triunfo del movimiento independentista. Opositor a las medidas de Agustín de Iturbide, retirado del ejercicio público y militar murió en Chichihualco, Guerrero en 1838.
7 Casimiro Bravo (Chilpancingo, Guerrero, 1761 – Chichihualco, Guerrero, 1840) participante en el movimiento independentista de México. Hermano de Leonardo, Miguel, Máximo, Víctor y tío de Nicolás Bravo, nació en Chilpancingo, Guerrero en 1761. Unido a las fuerzas de Hermenegildo Galeana, participó en el Sitio de Cuautla y en otras. Al morir Morelos lucha junto a Vicente Guerrero y a Pedro Ascencio Alquisiras (nacido en San Francisco Acuitlapán, hoy estado de Guerrero en 1778 y muerto en combate en Milpillas, cerca de  Cuernavaca, Morelos, el 3 de junio de 1821). Adherente al Plan de Iguala, apoya a Iturbide. Entró a la Ciudad de México junto con el Ejército Trigarante el 27 de septiembre de 1821. Retirado a Chichihualco, murió en 1840.
8 Ignacio Manuel Altamirano. “Morelos y otras historias.”  “Morelos en el Veladero”, página 61. Universidad Autónoma de Guerrero, Gobierno del Estado de Morelos, Ayuntamiento de Morelia, Ayuntamiento de Acapulco, Congreso del Estado de Michoacán, Congreso del Estado de Guerrero, 2013, Juan Pablos, Editor.
9 Equívoco, el nombre de la hija era Antonina, así aparece en el acta de defunción parroquial.
10 Ídem, página 94.
11 Ante el hecho consumado Morelos le ordena a Nicolás Bravo ejecutar a 300 prisioneros realistas como respuesta a la disposición del Virrey. Tras meditarlo, Nicolás Bravo decide perdonarlos por considerar que el perdón beneficiaría al movimiento y tras de la arenga correspondiente la mayoría de ellos decide unirse al ejército de Bravo. “Tengo órdenes de fusilaros a cambio de la muerte de mi padre; pero mi venganza es mi perdón, podéis marcharos, pues os concedo, además la libertad.” Sucesos importantes acaecidos durante la Independencia en Puebla. El discurso independentista y la nueva mujer mexicana. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Dirección de Fomento Editorial, Asociación de Mujeres periodistas y Escritoras de Puebla (AMPEP), 2010.
12 Ídem, página 232, María de Jesús González Cruz, en María Ignacia Rodríguez de Velasco.
13 Ibídem. Martha Porras de Hidalgo páginas 168 y 169.
14 Enrique Krauze. Siglo de caudillo, página 112. 2002. Tusquets Editores México, S. A. de C. V.
15 Enrique Krauze en Héroes de carne y hueso, capítulo dedicado a don Vicente Guerrero, página 166. Historia para todos, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Conaculta, Banamex. 2010.
16 Perviven los nombres y los ideales de los masones enfrentados en su momento histórico unidos en el reconocimiento: “Recordar a Nicolás Bravo, es traer a nuestra memoria a los héroes que nos dieron patria y libertad, como don Miguel Hidalgo y Costilla, que dio el grito de independencia; a don José Ma. Morelos y Pavón, que plasmó en el Congreso Constituyente en Chilpancingo, los Sentimientos de la Nación, a don Vicente Guerrero, consumador de la independencia, a Hermenegildo Galeana comandante en jefe del ejército insurgente del sur, así como al general insurgente Leonardo Bravo, quien no simpatizo con el despotismo, crueldad y ambición de los españoles peninsulares, un padre que supo inculcar a su hijo lo que es el honor, el valor y la compasión.” Discurso por el 155 Aniversario Luctuoso de Nicolás Bravo por José Jacobo Valle de la Respetable Logia Simbólica Nicolás Bravo No.1 (martes, abril 28, 2009).  Discurso conmemorativo al 222 Aniversario del natalicio del General Nicolás Bravo Rueda. Pieza de oratoria a cargo del Q.°. H.°. Ángel Ramsés Santiago López, en el marco del acto cívico celebrado en la ciudad de Chichihualco, municipio de Leonardo Bravo. “…Es por eso que los Masones, hemos tomado a Nicolás Bravo, como un ejemplo para nosotros, es por eso que mi Madre Logia, lleva su nombre a manera de inmortalizar el Genio, de un Guerrerense único, al igual que Vicente Guerrero, Ignacio Manuel Altamirano, Juan Álvarez y Adolfo Cienfuegos y Camus, Nicolás Bravo, a escrito con letras de oro, el nombre de la Masonería, en la historia nacional, demostrando con ello, que los Masones somos hombres libres y de buenas costumbres, que tenemos como primicia los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad…” (¿10 de septiembre del 2008?).
17 Justo Sierra. La República. Citada por Enrique Krauze en Héroes de carne y hueso, capítulo dedicado a don Vicente Guerrero, página 163. Historia para todos, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Conaculta, Banamex. 2010.
18 “La fiesta de Guadalupe”. Ignacio Manuel Altamirano. Recopilado por Ernesto de la Torre Villar y Ramiro Navarro de Anda para “Testimonios históricos guadalupanos.” FCE, 1982.
19 Interinato del 11 de julio al 17 de julio de 1839; Presidente de la República del 26 de octubre de 1842 al 14 de mayo de 1843 y segundo interinato del 28 de julio al 06 de agosto de 1846.
20 Declaración del Excelentísimo señor General Don Nicolás Bravo.  En contestación á la nota de Vuestra Señoría de 19. del pasado, en que me avisa ser fiscal nombrado por la Comandancia General de Méjico para investigar sobre los hechos que el Excelentísimo Señor Santa-Anna menciona en su parte dado en Tehuacan el día 12. de Noviembre proximo pasado, voy á exponer lo que es conveniente, bajo la protesta de mi palabra de honor. Comenzaré por incluir marcado con el N°1. El parte que dirijí en 14. de septiembre próximo pasado, al Excelentísimo Señor Santa-Anna como General en Gefe del Ejército Mejicano, por la via del Ministerio de la Guerra; conducto que se marcó para dirijirse á Su Excelencia. Me ratifico en todo lo que relaciona mi referido parte, y protesto que es la verdad, que sostendré con los testigos que fuesen necesarios. Para probar que son ciertos los hechos que ese parte espresa y que no he ocultado circunstancia alguna cito como testigos á los Señores Generales Don Mariano Monterde, Don Nicolás Saldaña, Don José María Noriega, Coronel Don Manuel Robledo, idem Don Manuel Camargo, Teniente Coronel Don Ramón Gorrostiza y Comandante de Artillería Don Manuel Bueno, los que seran interrogados por el orden de los hechos, en lo que cada uno supiere. Cito tambien al Exelentísimo Señor Ministro de la Guerra Don Lino Alcorta, acerca de los partes relativos, que por su conducto fueron dirijidos al Excelentísimo Señor Santa-Anna. Sobre la exactitud del estado de fuerza que acompañé a mi parte, cito al Mayor de Plaza de la Fortaleza, General Don Nicolás Saldaña quien exhibirá los comprobantes necesarios para probar que esa era la fuerza que tenia la Fortaleza el día 13 de Septiembre próximo pasado. Si esos testigos no fueren suficientes á comprobar debidamente la exactitud de mi parte, presentaré los necesarios al objeto. Paso á ocuparme de los cargos que me hace el Excelentísimo Señor General Santa-Anna en su aprte ya citado. El primer cargo se reduce á que no he sido exacto en mi parte: que he ocultado hechos y faltado á la verdad. De al investigación de los testigos que he citado para probar ser cierto cuanto en mi parte menciono, resultará si ese cargo es fundado ó gratuitamente injurioso, por las expresiones terminantes del Excelentísimo Señor Santa-Anna en que asegura que he faltado á la verdad. No es exacto lo que el Excelentísimo Señor Santa-Anna refiere en su parte, de que el Fuerte de Chapultepec se halla perfectamente fortificado, y me ratifico en lo que tengo dicho sobre que “la Fortificación del edificio estaba apenas comenzada, y la parte cubierta con blindajes, demasiado débil para resistir la Artilleria enemiga.”  Es efectivo que el Señor Coronel de ingenieros Don Juan Cano llegó á la Fortaleza; pero sin gente alguna, y se ocupó únicamente con la tropa de la guarnición en cubrir el parque con blindajes. El Señor General Monterde, que llegó al Fuerte la noche 12., declarará sobre el estado que guardada la Fortificación en el momento del ataque. No puede admitirse por cargo el que el Excelentísimo Señor Santa-Anna hubiese citado las brigadas de los Señores Lombardini y Rangel inmediatamente á la Fortaleza, pues estas fuerzas no obraban á mis ordenes, y cuando en momento crítico me dirijí al General Rangel en solicitud de auxilio, me contestó que no podía disponer de sus fuerzas sin orden del Excelentísimo Señor General en Gefe. Las referidas brigadas no acudieron en auxilio del Fuerte en el momento del asalto, y se retiraron como lo confirma en su parte el repetido Excelentísimo Señor Santa-Anna. Llamo la atención del Señor Fiscal sobre el interesante hecho, que al mismo Señor Santa-Anna comprueba en su parte, de los repetidos avisos que le dí en lo verval y por escrito del estado en que se hallaba al moral de la guarnición del Fuerte, hasta el gardo de considerarse acobardada é incapas de hacer la resistencia debida. Es muy interesante se fije la tención de Vuestra Señoría sobre la muy particular coincidencia que refiere el Excelentísimo Señor General Santa-Anna en uno de los párrafos de su parte que dice “No obstante las pocas fuerzas que defendian las posiciones de abajo, y del arrojo con que el enemigo las atacaba con mayor número, éste, fue rechasado y no abanzaba un paso, cuando comenzé á advertir que el Fuerte de arriba no hacia el fuego que era de esperar de su guarnición, y poco después ví con sorpresa, que en grandes pelotones descendian huyendo y abandonando cobardemente sus parapetos, que solo de ésta manera pudiera el enemigo haber ocupado fácilmente. Tan infame conducta me puso en el mayor conflicto, pues ocupadas las alturas de Chapultepec por el enemigo, las fuerzas de abajo quedaban enteramente espuestas á ser acesinadas con impunidad, y para evitarlo no quedó otro recurso, que emprender la retirada por las garitas de Belem y Santo Tomas. Así lo ordené en medio de la mayor desesperación.”  Se comprende por eso el resultado que tubo no acceder á mis repetidas súplicas para el relevo de la acorbardada tropa que guarnecia el Fuerte. En tal estado las fuerzas no eran capaces de repeler al enemigo y a pesar de los esfuerzos mios y de algunos Gefes, nos abandonaron con muy pocas excepciones en el momento más crítico; como observó y afirma en el párrafo copiado, el Excelentísimo Señor Santa-Anna. El mismo Excelentísimo Señor á la cabeza de las brigadas de los Señores Lombardini y Rangel fue espectador de la toma del Fuerte, sin hacer otros movimientos que defensivos, y sin aprovechar la crítica cituación que devió guardar el enemigo en el momento del asalto, para hacer un esfuerzo ofensivo, como era propio de las circunstancias, y yo creí que se ejecutarán. Por el contrario se vió emprender la retirada á esas tropas que se titulaban reserva: Hecho es éste que el Excelentísimo Señor comienza en el párrafo que he copiado, y por lo mismo me escusa de rexhibir prueba. Niego que el batallón de San Blas llegára el día 13. en el momento del asalto en auxilio de la Fortaleza; colocandose en las fortificaciones esteriores, como afirma el Excelentísimo Señor Santa-Anna. No se me presentó el Comandante de San Blas, y si obró abajo no fué á mi vista ni á mis ordenes. El mando que se me confirió se reducia á la Fortaleza: Mi atención en el momento del asalto estaba fija en animar y contener á la acobardada tropa para reepeler á los americanos que asaltaban el Fuerte por el lado del bosque; opuesto á la puerta del rastrillo, por donde, se dice, iba á entrar el referido Batallon.  El segundo cargo que hace contra mí el Excelentísimo Señor Santa-Anna se circunscribe al párrafo siguiente de su parte ay referido, y dice”algunos de los cobardes que abandonaron el Fuerte de arriba de Chapultepec, y que me fueron presentados pocas horas despues, disculpaban su conducta con el abandono del punto que decian hizo antes el General Bravo: espreciones que reproché delante de muchos, á los que les vertían, por que me parecia impropia de Su Excelencia ésta conducta. Posteriormente he sabido que fue tomado prisionero en el bosque de abajo, metido en una zanja llena de agua que lo cubria hasta el pescuezo, y que por lo blanco de su cabeza, fue distinguido por uno de los enemigos. Hecho és éste que prueba el dicho de aquellos, y que merece depurarse en un juicio. Biene a favor de lo expuesto el no hacer mencion en su parte del baliente Batallon de San Blas, que pereció casi todo en las trincheras del Cerro; pues si el Señor Bravo hubiera permanecido en él hasta última hora, debió haberlo visto presisamente; y si lo vió ¿para qué es ocultar que le fue este esfuerzo, y quejarse de que no se le auxilió?” Esta es una injuria atroz á mi nombre, á mi carácter y á mi fama; pero como sea preciso en juicio probar por testigos mi comportamiento el día 13. de Septiembre próximo pasado paso á ocuparme de ello. Al Señor Santa-Anna toca presentar esos cobardes que le informaron que yo habia abandonado el Fuerte de Chapultepec antes que ellos; si no les presenta, obrará en su contra la determinación espresa de la ordenanza general para el que diere un parte contrario á la verdad. Entiendo tambien que el Excelentísimo Señor Santa-Anna debe presentar esas personas que le informaron, después, que yo habia sido hecho prisionero del modo vergonzoso que espresa. Injurias son éstas que no impunemente se hacen á un General que desde su juventud sirve á su Patria, y que ha obtenido de ella el título de Benemérito. Confieso que necesito hacer un esfuerzo, poniendo á la vista mi deber, para humillarme á dar pruebas sobre hechos que creo no llegarian jamas á dudarse por ningun Mejicano. Si los hombres se juzgan por sus hechos anteriores, los mios sin duda son patentes respecto a la primera cualidad de un guerrero: el valor. Yo he sido tomado prisionero por los Americanos dentro de la fortificación que defendia, y por la parte que sufrió el asalto. Suplico al Señor Fiscal que interrogue sobre esto á los Señores Generales y Gefes que he nombrado al principio, y si necesario fuere, podrá acreditar lo expuesto el General Pillow que fue quien atacó á Chaputepec, cuya cita hago con sentimiento porque parece que debía retraerme en virtud de ser un General enemigo; pero se trata aquí de un punto de honor y el honor es inherente á todos los militares del globo; para sostenerlo es permitido todo esfuerzo, en los límites legales. Me ha parecido inútil ocuparme de otros puntos que contiene el parte del muy repetido Excelentísimo Señor Santa-Anna, por la razón de que investigados los que espreso quedará aclarada la verdad. Dios y Libertad. Chichihualco, Marzo 1° de 1848.

Nicolás Bravo Rúbrica.

(Tomada del libro Documentos históricos sobre la defensa de Chapultepec. 13 de septiembre de 1847, Comisión Organizadora de los Homenajes del CL Aniversario de los Niños Héroes, México, Secretaría de Gobernación, Archivo General de la Nación, 1997, p. 23-43. El original se localiza en el Archivo General de la Nación, Archivo de Guerra, vol. 273, fs. 25-29v.) 13septiembre.bicentenario.gob.mx

21 Diccionario Porrúa de Historia Biografía y Geografía de México.
22 “El terreno donde estas víctimas fueron sacrificadas, se cerrará con verjas, se adornará con árboles, y en su centro se levantará una sencilla pirámide, que recuerde a la posteridad el nombre de sus primeros libertadores.” Decreto del 19 de julio de 1823.
23 Ídem: “Los Ayuntamientos respectivos cuidarán bajo la inspección de sus diputaciones provinciales, del cumplimiento de lo prevenido en el artículo anterior, pudiendo sacar los gastos de sus fondos de propios y arbitrios.”
24 “Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia.” Tomo I, Estudio Histórico por Carmen Saucedo Zarco.
25 José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, conocido como Guadalupe Victoria, nació el 29 de septiembre de 1786 y murió el 21 de marzo de 1843.
26 Vicente Ramón Guerrero Saldaña, nacido el 10 de agosto de 1782 en Tixtla, en el actual estado de Guerrero, murió en Cuilápam, Oaxaca, por fusilamiento, el 14 de febrero de 1831.
27 “Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia.” Tomo I, Estudio Histórico por Carmen Saucedo Zarco, página 69.
28 Ídem, páginas 69 y 70.
29 Ibídem, página 81.
30 Ibídem, páginas 128 y 129.
31 El Imparcial, México, D. F., domingo 6 de septiembre de 1903 citado en “Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia.” Tomo I, Estudio Histórico por Carmen Saucedo Zarco, página 131.
32  Ídem, página 130.
33 Ibídem, página 133.
34 “Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia.” Tomo II, en la página 217 y siguientes, capítulo Análisis de antropología física coordinado por José Antonio Pompa y Padilla, con la colaboración de Jorge Arturo Talavera González y Nancy Gelover Alfaro.
35 El homenaje a los héroes en 2010, “Los restos de los héroes en el Monumento a la Independencia.” Tomo I, Estudio Histórico por Carmen Saucedo Zarco, páginas 183 y 184.

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