El jorobado

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En 1943, Jorge Negrete y Gloria Marín (Jorge Alberto Negrete Moreno y Gloria Méndez Ramos, sus nombres en el Registro Civil), interpretan para FISA (Films Intercontinental, S. A. México) a Enrique de Lagardere y a Aurora de Neveres en “El jorobado”, película del género de “capa y espada” dirigido por Jaime Salvador, guión del mismo en asociación con Oscar Dancigers a quien correspondió la producción. La fotografía fue labor de Alex Phillips, el fondo musical correspondió a Ernesto Roemer y escenografía de Jorge Fernández. En el reparto aparecen: Ernesto Alonso quien recrea a Felipe de Gonzaga, Andrés Soler interpreta al turbio señor de Peyrolles, Luis G. Barreiro, Miguel Á(ngel) Ferris, José Pidal, Rafael Icardo, José Ortiz de Zárate, Ángel T. Sala, Ramón García Larrea, José Eduardo Pérez, Manuel Noriega, Alfonso Corona Blake, Victoria Argota, Feliciano Rueda, con actuaciones especiales de Adriana Lamar y Ángel Garaza (en algunos compendios aparece el nombre de Roberto Cañedo como extra y sin crédito en la cinta original)… etcétera. En esta película Jorge Negrete interpreta “En una noche sombría” creada por Manuel Esperón y letra de Ernesto Cortázar, otra más, propiamente al inicio de la aventura —¿quizá por nombre “Mi espada”? tema musical principal de la cinta— ambientada en la taberna cercana al Castillo de Caillouux en la cual, dos, ocho, nueve y diez espadas espera la orden de atacar a un noctámbulo paseante en los bosques cercanos. Aquí aparece por primera vez Henri de Lagardère, amigo de Felipe de Lorena,  Duque de Nevers, el invencible poseedor, éste, de una estocada única y mortal. “El jorobado” es una novela situada en Francia durante el reinado de Louis XIV, escrita por Paul (Henri Corentin) Féval, editada en el año de 1857 (aunque otras fuentes la fechan en el transcurso de 1858), de ella surgió la que fuera tema por la época de su aparición: “… “Y recuerda: cuando suene la hora, si tú no vas a donde esté Lagardère, Lagardère irá a buscarte.” En vano esperaremos ver a un Jorge Negrete en su tradicional “Charro mexicano”. Muy lejano a ello, es necesario ubicar al actor y cantante exigido a la naturaleza de esta casi olvidada película con duración de 1 hora 29 minutos y algunos pocos segundos.

Previa a ésta versión cinematográfica, en formato de 35 milímetros registrada en el año de 1925 “El Jorobado, El Juramento De Lagardere” película de origen francés, muda en blanco y negro dirigida por Jaen Kemm, producida por Jacques Haik. En ella actuaron Gaston Jacquet, Claude France, Nilda Duplessey, Marcel Vibert, Maxime Desjardins, Jacques Arnna, Jean Lorette, Pre Fils, Hypolyte Paulet, Jaque Christiany, Guy Demercay, Christiane Dorivy… con guión de Jean Féval y Paul Jr. Kemm. La misma ficha asienta el nombre de Willy Jouannetaud y Jean Faktorovitch en la responsabilidad de la fotografía. (ficha en mialojamiento.es)

Paul Févant fue un Importante escritor (con un mínimo de 22 obras escritas) a la par de dos de las grandes plumas francesas, Alexandre Dumas y Eugéne Sue, hoy relegado a un plano inferior. Le Bossu, en su original francés, cuenta con una versión fílmica argentina realizada en blanco y negro con el título de “El juramento de Lagardere” fechada en el año de 1955, dirigida por León Klimovski sobre un guión de Emilio Villalba Welsh, fotografía de Alberto Etchebehere y música de Teddy Giorgio. A esta versión la protagonizan: Carlos Cores, Elsa Daniel, Andrés Mejuto, Golde Flami, Ricardo Castro Ríos, Ernesto Blanco, Tito Licausi, André Norevó, Mariano Vidal Molina y Miguel Ligero, principalmente.

En fulltv.com.ar aparece ofertada la coproducción franco italiana (P. A. C. / Globe Film International,  para de Le Bossu, dirigida por André Hunebelle con estreno durante el año de 1959  esta vez con guion de Pierre Foucaud, Jean Halain, André Hunebelle basados en la novela de Paul Féval. La música es creación de Jean Marion y la fotografía es labor de Marcel Grignon. Integran el reparto: Jean Marais, Bourvil, Sabine Sesselmann, Jean Le Poulain, Hubert Noël, Paulette Dubost, Edmond Beauchamp, Alexandre Rignault, Paul Cambo, Georges Douking, Annie Anderson…

En el año de 1967 surge “El jorobado de Lagardere” película francesa dirigida por Jean-Pierre Decourt, interpretado por Jacques Dufilho, Jean Plat, Marc Perrin, Sacha Pitoeff…

Con el título de “En guardia” —vaya usted a saber por qué la obviedad—, es una producción francesa del año de 1997, realización cinematográfica dirigida por Phillipe de Broca, musicalizada por Phillipe Sarde y con fotografía de Jean-François Robin interpretada por Daniel Auteuil, Vincent Pérez, Marie Guillain, Yann Collette, Fabrice Luchini y Philippe Noiret principalmente.

Este es un somero enlistado no exhaustivo de Le Bossu, porque por ahí quedará una o varias versiones fílmicas o teatrales de la novela, determinan la importancia que alguna vez disfrutó este texto en la lengua francesa y su importancia trasplantada al español. Hay escenas de grata memoria, siempre y cuando ubiquemos la obra en la tecnología de su tiempo sin la exigencia de los efectos especiales, ni coreografías ahora tan gratas al cinéfilo. Sólo es necesaria una capacidad recreativa y brindarle oportunidad —que no benevolencia— a los textos de aventuras para resarcir el brillo original y naturaleza empañada desde hace años para el alguna vez imprescindible género literario, teatral y fílmico “de capa caída”.

“Le Bossu”, como novela y personaje inspiró, independientemente a la realización gráfica de la cartelera correspondiente, a la par de adecuaciones a frases expurgadas a su texto incontables trabajos de ilustración. Para muestra queda la viñeta “El jorobado de Lagardère” realizada por Heriberto Meza, distintiva de la portada para el número 1 de la “Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta” correspondiente al mes de abril del año del 2001 editada en La Habana, Cuba.

Jorge Negrete, por formación y profesionalismo necesitaba cubrir un mayor abanico fuera de “El Charro Mexicano” de cuya gloria todavía es merecedor. Encasillar a un actor en un rol específico es cancelarle la variedad que a la posteridad repugnará. Era un riesgo y al parecer, dada su escaza difusión, resultó desfavorable. Hay escenas en “El jorobado” —incluida una corta lección de esgrima que evidencia que hasta para ser espadachín los requisitos eran más serios a la realización de cabriolas y poseer una musculatura envidiable, pues en ello iba la vida de por medio— que valoradas en las circunstancias de su tiempo, dejan un grato recuerdo, incluidos los gracejos localistas impuestos para satisfacer un mercado nacional cuya gran aventura social y personal era el cine. Démosle oportunidad a Jorge Negrete para mostrar cualidades aparte de sus disciplinadas dotes de cantante y la apostura que para muchos resultaba pedantesca.

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