El cantar de los Goliardos

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Con agradecida puntualidad el responsable de la iluminación redujo la intensidad. Así, el interior del templo neoclásico, con sus altas columnas, cúpula amplia y el aroma a incienso ahí impregnado por siglos, adquirió la oscuridad desconcertante y no por esperado el estallido nos impactó brutalmente en la mente y el ánimo en pos del reclamo de la orquesta y el gran coro.

O Fortuna.

Velut Luna

Statu variabilis,

Semper crescis

Aut decrescis;

Vita detestabilis.

Nunc obdurat

Et tunc curat

Ludo mentis aciem

Egestatem,

Potestatem

Dissolvit ut glaciem.

Sors immanis

Et inanis

Rota tu volubilis,

Status malus,

Vana salus

Semper dissolubilis,

Obumbrata

Et velata

Mihi quoque niteris;

Nunc per ludum

Dorsum nudum

Fero tui sceleris.

Sors salutis

Et virtutis

Mihi nunc contraria,

Est affectus

Et defectus

Semper in angaria.

Hac in hora

Sine mora

Corde pulsum tangite;

Quod per sortem

Stemit fortem,

Mecum omnes plangite.

Oh Fortuna.[1] Como la Luna tornadiza: siempre creciente o menguante. Vida detestable. Ahora oprimes y luego calmas en un juego mental. A la pobreza y al poder disuelves como al hielo.

Destino monstruoso y vacío, eres rueda que gira malignamente, vano bienestar siempre disolviéndose. Sombría y velada. A mí también me observas. Hoy, en la mesa  del juego, llevo mi espalda desnuda por tu maldad.

Del destino de la salvación y de la virtud ahora tengo lo contrario, además de carencias y agredido: siempre esclavizado. En esta hora, sin demora, pulsa el latido del corazón; que por sorteo doblega al hombre fuerte: ¡Todos lloren conmigo!

Aquí otro aporte en el terreno de la prosa:

“Oh Fortuna, variable como la Luna, como ella creces sin cesar o desapareces. ¡Vida detestable! Un día, jugando, entristeces a los débiles sentidos, para llenarles de satisfacción al día siguiente. La pobreza y el poder se derriten como el hielo, ante tu presencia.

“Destino monstruoso y vacío, una rueda girando es lo que eres, si está mal colocada la salud es vana, siempre puede ser disuelta, eclipsada y velada; me atormentas también en la mesa de juego; mi desnudez regresa, me la trajo tu maldad.

“El destino de la salud y de la virtud está en contra mía, es atacado y destruido siempre en tu servicio.

“En esta hora sin demora toquen las cuerdas del corazón; el destino derrumba al hombre fuerte que llora conmigo por tu villanía.”[2]

Carmina Burana o Codex Buranus (canticos [del monasterio] de Beuren) son una colección de cantos goliardos de los siglos XII y XIII reunidos en el manuscrito encontrado en Benediktbeuren, Alemana[3], en el siglo XIX y que se hicieron conocidos con la obra de Carl Orff. Conjunto encontrado en 1803 por Johann Cristoph von Aretin, el códice es un manuscrito con ilustraciones policromadas de origen variado en 112 folios integrados por 228 poemas compilados en la austriaca abadía benedictina de Sekcau o en el de Neustift. El desarrollo del Codex queda constituido en múltiples lenguas: latín medieval, alemán antiguo y otros con apariencia de francés antiguo/provenzal y hasta macarrónico (mezcla del latín, alemán o francés vernáculo).

La autoría se les confiere a los clérigos y/o estudiantes de vida disoluta, errabunda y desordenada. “El termino goliardo se utilizó durante la Edad Media para referirse a cierto tipo de clérigos vagabundos (giróvagos y sarabaítas) y a los estudiantes pobres sopistas y picaros que proliferaron en Europa con el auge de la vida urbana y el surgimiento de las universidades en el siglo XIII. La mayor parte de ellos estudiaron en las universidades de España, Francia, Alemania, Italia e Inglaterra. No obstante, la figura del goliardo puede rastrearse hasta épocas muy anteriores. Ya en el siglo IV, el Concilio de Nicea condenaba a un cierto tipo de clérigos de vida licenciosa que podrían equipararse a los goliardos (Vagans). En la Regia benedictina y otros textos canónicos posteriores se vuelve a mencionar a la figura del clérigo vagabundo y ocioso.”[4]

Y otras más con datos curiosos e interesantes: “La derivación de este término [goliardo] es incierta. Podría proceder del francés antiguo, gouliard «clérigo que llevaba vida irregular», a su vez alteración del bajo latín gens Goliae, propiamente «agente de Goliae» y por extensión «agente del demonio», alusivo al ‘obispo Golias’, un santo patrono, probablemente mítico, al que ellos mismos hacían referencia, que probablemente no sería más que una latinización del nombre del gigante Goliat, «el demonio», nombre que se darían a sí mismos para hacer valer su posición de estudiantes cultivados y grandes bebedores, con el que satirizaban a las autoridades eclesiásticas y políticas. O bien, podría remontarse a una carta escrita por san Bernardo de Claraval al papa Inocencio II, en la que se refiere a Pedro Abelardo como ‘Goliath’, creando así un vínculo entre el gigante y los estudiantes seguidores de Abelardo. Otras teorías sostienen que el nombra procede del latín ‘gula’ («goloso»), por su insaciable apetito o glotonería, o lo hacen derivar del francés antiguo ‘gailliard’ (‘compañero alegre’).[5]

Aunque la mayoría de los poemas goliardos son anónimos, quedan en el espacio de la autoría personajes como: Hugo de Orleans, Gautier (Gualterio) de Chatillon, Pedro de Blois, Gualterio Maps y con dudas queda el nombre de Pedro Abelardo.

Los poemas exaltan el gozo de vivir en los placeres terrenales, el amor carnal y el gozo por las manifestaciones de la Naturaleza el juego, el vino, las cruzadas, el rapto de doncellas por los caballeros, con crítica satírica y acerva a los estamentos aristocráticos y eclesiásticos. Seis son los temas principales del Codex o Cancionero: temas religiosos, morales y sarcásticos, de amor, bebida/tabernas, parodias y representaciones religiosas. De este gran conjunto [228], Carl Orff eligió 24[6] de los temas, ciclo iniciado y terminado con el coro en latín de O Fortuna.

Terminada la representación y el espacio nuevamente iluminado, el temblor en las manos y el incipiente mareo marcan la frontera del que antes fuera y el otro ser después de la experiencia Carmina Burana, con su estructura repetitiva, compleja y riqueza rítmica. Duración aproximada: 1 hora 15/20 minutos.


[1] webtran.es; tradutor.com.ar; latinonline.es; es.glosbe.com

[2] refinandonuestrossentidos.com Visitado el 16 de abril del 2024.

[3] Registro: BSB Clm 4660 eb la colección de la Biblioteca Nacional de Baviera (Múnich).

[4] es.wikipedia.org Visitado el 18 de abril del 2024

[5] Tomado de es.wikipedia.org con cita 3: Peter Brown. A comoanion to Chaucer, ed. Blackwell, Oxford, 2000, p. 94. Visitado el 23 y 24 de abril del 2024.

[6] Fortuna imperatrix mundi. O Fortuna, Fortune plango vulnera; Parte I. Primo vere. Veris leta facies, Omnia sol temperat, Ecce gratum; Uf dem Anger.Tanz, Floret silva, Chramer, gip die varwe mir, Reie (Swaz hie gat umbe, Chume, chum geselle min, Swas hie gat umbe), Were diu werit alle min; Parte II. In taberna. Estuans interius, Olim lacus colueram, Ego sum Abbas, In taberna quando sumus; Parte III. Cour d‘amours. Amor volat undique, Dies, nox et omnia, Stetit puella, Cerca mea pectora, Si puer cum puellula, Veni, veni, venias, In trutina, Tempus est locundum, Dulcissime; Blanziflor et Helena. Ave formosissma;  Fortuna imperatrix mundi. O Fortuna. Tomado de es.wikipedia.org Visitado el 6 de mayo del 2024.

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