ARTE: La perversidad en la visión impuesta

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¿Qué es arte? arte. 1. ‘Actividad humana que tiene como fin la creación de obras culturales’, ‘conjunto de habilidades, técnicas o principios necesarios para realizar una determinada actividad’…1

arte. Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη téchnē. 1. m. o f. Capacidad, habilidad para hacer algo. 2. m. o f. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. 3. m. o f. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer algo… 2

                ¿Qué es un artista? artista. 1. m. y f. Persona que cultiva alguna de las bellas artes. 2. m. y f. Persona dotada de la capacidad o habilidad necesarias para alguna de las bellas artes. 3. m. y f. Persona que actúa profesionalmente en un espectáculo teatral, cinematográfico, circense, etc(étera), interpretando ante el público. 4. m. y f. artesano (‖ persona que ejercita un oficio mecánico). 5. m. y f. Persona que hace algo con suma perfección. 6. adj. desus. Dicho de un colegial: Que estudiaba el curso de artes… 3

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Raíz etimológica de la palabra arte. El término arte proviene del latín ars, cuyo significado se refiere a la disposición, habilidad y virtud para realizar alguna cosa. Los renacentistas añadieron a las cualidades que denota la palabra arte el término de invenzione, referido a la originalidad, cualidad indispensable de las creaciones artísticas. Se entenderá entonces que la palabra arte tiene una connotación que implica más que hacer bien algo y que la liga a cualidades de «ése algo» cuya originalidad trasciende lo superfluo. En cuanto a la definición de arte encontramos una variedad inconmensurable de simplicidades en rededor de un “bien hacer» directamente relacionado con la destreza. Estas características no permiten diferenciarlas de otras manifestaciones estético-comunicativas que coexisten en nuestra cultura. Nos interesa destacar que la condición de las artes, y la finalidad de sus productos, (en el proceso de la enseñanza aprendizaje) es la (expresión creativa) innovación. Más aún, señalar que las artes están relacionadas con su contexto histórico (reminiscencia y anticipación), y que también proponen un conocimiento singular del hombre al transformar su sensibilidad:

«Concebiremos al arte como un fenómeno sociocultural, cuya producción y apreciación son especializadas. Su producción se realiza en diferentes medios y requiere de diferentes materiales, técnicas y procedimientos. La práctica artística tiene como finalidad realizar profesionalmente imágenes, sonidos, y movimientos que son capaces de producir efectos estéticos.

Acha, Juan. Expresión y apreciación artísticas, Editorial Trillas, 2005.

«El arte es un modo de expresión en todas sus actividades esenciales, el arte intenta decirnos algo acerca del universo del hombre, del artista mismo. El arte es una forma de conocimiento tan precioso para el hombre como el mundo de la filosofía o de la ciencia. Desde luego, sólo cuando reconocemos claramente que el arte es una forma de conocimiento paralela a otra, pero distinta de ella, por medio de la cual el hombre llega a comprender su ambiente, sólo entonces podemos empezar a apreciar su importancia en la historia de la humanidad.

Read, Herbert, Arte y sociedad, Ediciones Península, Madrid, 1990.

«El arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas, o expresar una experiencia, siempre y cuando, el producto de esta reproducción, construcción, o expresión pueda deleitar, emocionar o producir un choque.

Tatarkiewicz, Wladislao. Historia de seis ideas Arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética.

Editorial Tecnos Alianza, España. c2001 Pág. 67 4

Todavía en las décadas de los 1960 y 1970, la respuesta académica a la pregunta ¿qué es arte? mantenía la añeja y vana respuesta de corresponder a un reflejo de la belleza en el mundo y la vida, por más que muchas expresiones artísticas que agitaran las consciencias humanas eran cualquier cosa, menos un reflejo de lo bello o la belleza en la vida y de lo humano.

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A la pregunta ¿cuál es la obra que para usted representa el arte? Generalmente y casi de manera inmediata la respuesta contiene la mención de La Gioconda o Monna Lisa —síntesis de lo femenino—, pocas personas mencionarán otras obras reconocidas, más allá del Renacimiento, seguidas compactadamente por los nombres de Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci y el de (Vincent) Van Gogh como el artista sufrido, prototipo de los locos dedicados a los menesteres de la pintura prioritariamente, aunque, en las biografías correspondientes, algunos de ésos personajes no murieron con la aureola de la miseria que «románticamente» les imponemos, porque «un artista que no ‘sufre’ las penalidades de lo mundano no es un artista calificado», que, por otra parte, vive, supuestamente «en otra realidad» cuando es del mundo y su sociedad en común de donde toma los temas para su hacer. (Por lo general, el atractivo de la Gioconda o Monna Lisa yace en aseveraciones de la «enigmática sonrisa» del personaje con una serie interminable de enunciados con respecto a sus atributos míticos, místicos y esotéricos algunos francamente desaforados. Inicialmente y en seguida cabe el comparar la tal «sonrisa enigmática» con el autorretrato a sanguina, la Virgen de las Rocas y el San Juan Bautista.)

En la película francesa IntouchablesIntocable en España y Amigos intocables en Hispanoamérica— dirigida por Olivier Nakache y Éric Toledano, el personaje Phillipe, adinerado tetrapléjico interpretado por François Cluzet, observa por más de una hora una pieza artística ante el desconcierto del senegalés Driss, interpretado por Omar Sy.

—Dime Driss ¿por qué la gente está interesada en el arte?

—No sé, es un negocio.

—No. Porque es lo único que te permite dejar una huella en el mundo.

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                Frank Arnau en A guisa de prólogo: «En el campo del arte es sumamente difícil emplear criterios objetivos, por cuanto se trata de manifestaciones de índole subjetiva.

«La obra creadora es individual.

«La crítica también lo es.

«La distinción que el historiador del arte realiza entre la obra artística original y la imitación se efectúa en el campo de lo opinable, de lo subjetivo, por lo cual tiene el carácter de interpretación.» 5

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«Los creadores de las pinturas de animales del Paleolítico eran, según todas las apariencias, cazadores ‘profesionales’ —esto se puede inferir casi con seguridad de su íntimo conocimiento de los animales—, y no es probable que, como ‘artistas’ o como quiera que fueran considerados, estuviesen exentos de la obligación de procurarse el alimento. Ciertos signos, sin embargo, indican claramente que se había introducido ya entonces una separación de oficios, aunque tal vez sólo en este terreno todavía. Si la representación de animales ha tenido positivamente —como nosotros admitimos— a una finalidad mágica, apenas puede dudarse de que a las personas capaces de realizar tales obras se les considerase al mismo tiempo dotadas de un poder mágico y se les reverenciara como hechiceros; con esta consideración pudo ir aneja indudablemente una cierta posición especial y al menos la liberación parcial de la obligación de buscar el alimento.» 6

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El intento por clarificar el término de arte —inicialmente engorroso—, posee la dificultad semejante con la definición de felicidad, perfección, eternidad… un centón oral subjetivo con pretensión de objetividad que deja más dudas entre mayor sea la argumentación.

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«Según Thomas Hoving, historiador y anterior director del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el 40% del mercado del arte se compone de falsificaciones. Ni siquiera las obras acompañadas de la certificación pertinente se libran del riesgo de ser falsas. Y no es que los expertos y críticos del arte sea fáciles de engañar, es que, a pesar de todos los avances tecnológicos, demostrar que un cuadro es falso es casi tan difícil como demostrar que es verdadero. Han van Meegeren, Dietrich Fey con la ayuda de Lothar Malskat ‘restauró’ los frescos medievales de la Catedral de Lübeck dañados gravemente por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial; Elmyr de Hory, John Myatt, Shaun Greenhalgh, Wolfgang Beltracchi, el altruista ‘donador’ de arte pictórico estadunidense Mark Landis, quien nunca fue condenado por razón de no ser un delito donar arte a los museos.» 7

A esta camarilla de falsificadores queda unido el nombre y hacer del inglés Eric Hebborn incluso escribió su «Manual del Falsificador de Arte» publicado en 1997, un año despues de su asesinato, texto antecedido en el año de 1991 por su escrito autobiográfico Drawn to Trouble (¿Atracción por los problemas?) fechado en 1991. 8

«En la década de 1920, el adicto al opio y megalómano Han van Meegeren hizo una fortuna (de aproximadamente US$ 65 millones en la actualidad) falsificando las obras de Vermeer 9 y otros maestros holandeses. Después de la Segunda Guerra Mundial, una de sus ‘obras de Vermeer’ fue encontrada en posesión del líder nazi Hermann Goering y van Meegeren fue llevado a juicio como colaborador nazi por haber dado bienes culturales holandeses.

«Cuando confesó que en realidad no eran obras originales de Vermeer, sino más bien algo que había pintado unos años antes en su villa en Provenza, nadie le creyó. Fue entonces que literalmente tuvo que pintar por su vida para demostrar que podía crear una pintura de Vermeer desde cero. (Charney lo cita diciendo cosas como, ‘¡Te pintaré un nuevo Vermeer! ¡Te pintaré una obra maestra!’) Al final murió como un héroe popular en 1947, por ser el hombre que engañó a Goering.» 10

Y aún hay falsificaciones autorizadas que adquieren carácter de legitimidad por el mero motivo de quién falsifica a quién y quién lo testimonia: «… De paso conviene recordar, y ese es el motivo de mi nota, que Remedios Varo llegó a falsificar a Giorgio de Chirico y éste admitió el trabajo de Remedios y lo firmó como suyo. Deben ser unas piezas muy especiales.» 11

                        En el antiguamente pueblo pesquero de Dafen en el distrito Longgang de Shenzhen, al norte de Hong Kong, en el año de 1989 Huang Jiang inicia lo que pocos años después recibirá el nombre de «Pueblo de pintores». En ese reducido espacio una serie de «originales» de los grandes maestros esperaban comprador en una oferta a bajo precio que inundaba literalmente y bajo pedido a los compradores en todos los países.

En este lugar hábiles pintores egresados de las academias de arte especializados en uno o varios artistas de los cuales reproducen una y otra vez una obra específica y solicitada por el ávido mercado europeo y estadounidense prioritariamente hasta la crisis del 2011-2012.

Las cifras resultan desconcertantes, del mismo Huang queda la afirmación de que produjo unos 12 cuadros diarios que en el transcurso de poco más de 20 años da un total de más de 100 000 cuadros realizados por él mismo. Súmese a esta cifra la producción de en algún momento 500 trabajadores en sus talleres y lo expuesto en 800 galerías por más de 5,000 (¿10,000?) artistas que elaboraban «arte» en el espacio de Dafen. Usted ponga nombre de autor y de obra y por extraño que éstos fueran ahí encontraría un «original» (principalmente al óleo) o en caso de su carencia, cabría sólo esperar ya que cada uno de los realizadores en aquel enorme ejército de profesionales, realizaba un aproximado de 10 cuadros por día. Una realización cercana a la comercialmente denominada «falso óleo» pero con técnica y capacidad profesional.

No obstante que el trabajo demandante corresponde a réplicas al óleo, al parecer en dicho mercado la capacidad de reproducción en existencia o por encargo cubría todo tipo de esculturas y grabados, desde el David de Miguel Ángel, a decoraciones con motivos egipcios … lo que el gusto y el capricho del comprador exijan. En ésto no hay engaño ni fraude, ambas partes aceptan tácitamente el acuerdo, uno, con su capacidad técnica duplica la imagen apetecida por un «otro» en la mercantilización del disfrute estético y éste, enterado de «qué» recibirá, cubre el monto que lejanamente poseerá un parecido con el importe real de ser una obra original. Aquí, capacidad «artística» y posibilidad económica, en acuerdo mutuo, por más que ambos seres no contacten directamente, no determina una actividad punible más allá de la duplicación de un satisfactor. No hay engaño.

En el derecho fundamental de la propiedad intelectual y disfrute de los beneficios anejos a ello, el asunto llega a complicaciones extremas. En una obra «de taller» —más común de lo que el interesado imagina y con mayor frecuencia promovidos por astutos comerciantes— resulta válida la firma de autor por el artista descollante y que es quien cubre los salarios de realizadores sujetos a sus determinaciones temáticas al rigor de un estilo asimilado y conveniente para ambas partes, aun cuando el firmante no participara en la consecución de la obra o su aporte fuera el mínimo.

La sobada afirmación de que en el pasado grandes artistas incursionaran en el campo de la adulteración no exime a los actuales defraudadores que proveen de «arte recuperado» u «obras perdidas» a un mercado anhelante de materiales únicos con firmas señeras. De menos queda el término de «fraude» bajo el principio de intento de engaño o engaño consumado. Los conflictos bélicos con sus espantosos resultados para la humanidad dan pie para la «recuperación» de «piezas de arte» hurtadas por el entonces vencedor y que por azares del destino aparecieron sanas y salvas en alguna colección discretamente omitida por quienes las ingresan en el mercado de los bienes artísticos y patrimoniales de las naciones. El afán de lucro crece con la demanda de un nombre que firma una obra, aquí, el coleccionista privilegia la firma por sobre la calidad de una obra de primera etapa, de cambio estilístico o al final de una trayectoria sólidamente establecida en un mercado que rige lo mismo para un costal de pepinos que para una obra de arte. 12  Todo cabe y da espacio para la falsificación: música, pintura, escultura, libros, monedas, carteles, estampillas, grabados, vestimenta, muebles, tapicería, armamentos bélicos, piedras preciosas, cerámica, tejidos, relojería, miniaturas, cristalería, vajillas, juguetería… aparatos de comunicación humana. Entre un copista dotado y un falsificador hay un abismo de engaño que vence el saber de científicos y especialista en una expresión artística determinada.

El arte no es algo rígido ni de naturaleza inútil. No es lo único ni la verdad en la vida. Es un diálogo dinámico y experiencia elitista, si entendemos y aceptamos que «elite» o «élite» proviene del francés «élite», participio femenino sustantivo del verbo «élire» cuya correspondencia al español es «elegir». En etimologias.dechile.net: «…el verbo francés «élire» (elegir), prefijado en e-/ex- a partir de legere (recoger, leer) […] contiene una raíz indoeuropea leg (recoger, colectar, también recoger por la palabra», lo cual lo aleja del erróneo atisbo de corresponder o latir únicamente en un grupo social de alto poder económico. La cultura no es posesión y patrimonio del económicamente poderosos ni es verdad que los viajes ilustran; la cultura es la riqueza de quien busca otras expresiones humanas y los viajes ilustran sólo al dispuesto a que ello marque su existencia.

Para Gustavo Le Bon «El progreso democrático real no es bajar a la élite al nivel de la masa, sinó en elevar el nivel de la masa al de la élite.» 13 Aunque rae.es la palabra élite «del francés élite, en su única y escueta acepción corresponde a una «Minoría selecta o rectora.», y que en la tercera acepción para elitista lo determina como adjetivo: «Dicho de una persona. Que se comporta como miembro de una élite, que manifiesta gustos y preferencias que se apartan de los del común…»

1.- Diccionario panhispánico de dudas ©2005
2.- Real Academia Española, 2017.
3.- Real Academia Española.
4.- Tomado de plasticas.dgenp.unam.mx. Visitado el 3 de mayo del 2017.
5.- Frank Arnau. El arte de falsificar el arte. Tres mil años de fraudes en el comercio de antigüedades. página 9. Editorial Noguer, S. A. Barcelona-México. 1961.
6.- Arnold Hauser. Historia social de la literatura y del arte. Tomo I, 13.a edición. Ediciones Guadarrama. Colección Universitaria de Bolsillo, Punto Omega. Traductores: A. Tovar y F. P. Varas-Reyes. Capítulo 1. Tiempos prehistóricos, en el apartado 3 (página 34) titulado «El artista como mago y sacerdote».
7.- Alejandro Gamero. La piedra de Sísifo. Gabinete de curiosidades. Las más grandes falsificaciones del mundo del arte.
8.- Historias de estafadores, ladrones, fraudes, falsificadores, estafas famosas. Visitado el 6 de mayo del 2017.
9.- Johannes Vermeer van Delft o Joannis ver Meer o Joannis van der Meer o Jan ver Meer.  (Delft, Países Bajos, 1632-1675.)
10.-  El millonario negocio de los falsificadores de arte. Publicado el viernes, 22 de mayo del 2015 en Gestión [gestion.pe] diario peruano visitado el 6 de mayo del 2017.
11.- Teresa del Conde. El arte de la falsificación. La Jornada. martes 15 de septiembre de 2015. jornada.unam.mx. visitada el 9 de mayo del 2017.
12.- Aquí, insistamos la conveniencia de leer y releer a Frank Arnau en su sumamente interesante El arte de falsificar el arte. Tres mil años de fraudes en el comercio de antigüedades. En sus páginas 9 a 16 correspondientes a «En los límites de lo auténtico y lo ‘falso’. A guisa de Prólogo» y de la 17 a la 51 en su Primera Parte. «La tentación de la falsificación.» Editorial Noguer, S. A. Barcelona-México. 1961, junto con un agradecimiento al antropólogo Luis Alberto López Wario por el acercamiento a este material. ¡Gracias hermano!
13.- lexicoon.org visitado el 5 de julio del 2017.

 

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