Las tumbas de Tutankhamon, la Imperial China, la 7 de Monte Albán, la de Pakal y la de Ahuízotl son cinco de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos 100 años que representan el deseo del hombre por alcanzar la inmortalidad y que, sin embargo, nunca fue lograda hasta su descubrimiento arqueológico, señaló el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, durante la charla “Grandes hallazgos de la arqueología: de la muerte a la inmortalidad”, que se realizó en la librería del Fondo de Cultura Económica “Rosario Castellanos”, como parte de las Charlas con Premios Nacionales que organiza el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República de la República (CCC).

“Estos gobernantes desafiaron a la muerte queriendo alcanzar la inmortalidad y ésta llegó a través de la arqueología y no de la manera en que ellos pensaron alcanzarla”, dijo el ganador en 2007 del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, ante una asidua audiencia.

Matos Moctezuma es integrante de la Academia Mexicana de la Lengua -institución que forma parte de la mesa directiva del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Fccyt)-, quien describió los hallazgos encontrados en cada una de las tumbas.

En la del joven faraón estaban todos los objetos que el fallecido rey necesitaría en la vida eterna, “eso fue lo que Howard Carter encontró en 1922, una sepultura real que se mantenía intacta, pequeña en comparación a otras pero con los objetos más íntegros”.

En la Tumba Imperial China -aunque no ha sido develada- existen descripciones que hablan sobre el gran proceso de ingeniería que llevó su construcción, así como el gran proceso de acarreo de bienes materiales. “De esta tumba sólo se ha rescatado las 8 mil figuras de terracota que fueron creadas para el emperador Qin Shi Huang, cada uno al parecer tiene un rostro diferente del otro, y esto sólo nos habla de la fastuosidad del gobernante pero aún quedan secretos por desenterrar”, reconoció.

En cuanto a la Tumba 7 de Monte Albán, mencionó que el descubrimiento a manos de Alfonso Caso demostró que la tumba había sido reutilizada varias veces por los zapotecos de Monte Albán, pero la ofrenda más rica correspondió al entierro de, por lo menos, tres personajes mixtecos que murieron en el Valle de Oaxaca.

Había objetos como collares, orejeras, pendientes, anillos, diademas y bastones. La mayoría elaborados en materiales preciosos y muchas veces procedentes de regiones fuera de los Valles de Oaxaca, Entre los materiales resaltaban oro, plata, cobre, obsidiana, turquesa, cristal de roca, coral, hueso y cerámica, todo trabajado con gran maestría artística y con técnicas por demás delicadas, como la filigrana o los hilos de oro torcidos y trenzados en figuras extraordinarias, algo nunca visto en Mesoamérica.

Matos Moctezuma explicó que el hombre es el gran creador de los dioses, que los ha formado a su imagen y semejanza, atribuyéndoles tres cosas que el humano simplemente no puede cumplir: la inmortalidad, la resurrección y dar vida después de la muerte.

Mencionó que el hombre, a través de los años, se ha negado a morir, es por ello que crea dioses, teorías, ideas para evitar la muerte; sin embargo, esto sólo revela que desde siempre ha tenido conciencia de su muerte.

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