Cambiar los libros de texto por los de cocina

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Compartir alimentos es una práctica comunitaria que trasciende culturas. Aunque la cocina y el estilo de preparación pueden variar, el acto de reunirse con amigos y familiares para una comida es universal.

El programa “Alfabeto Comestible”, que se lleva a cabo en el Centro de Alfabetización Culinaria (Culinary Literacy Center) de la Biblioteca Gratuita de Filadelfia, aprovecha la universalidad de los alimentos para ayudar a inmigrantes y refugiados a mejorar su alfabetización en inglés. El centro cuenta con una cocina de calidad comercial, equipada con fogones, hornos de convección, refrigeradores y mesas de trabajo de acero inoxidable, que también sirve de aula.

“La cocina es el vehículo a través del cual los estudiantes están aprendiendo, practicando, puliendo y expandiendo su alfabetización en inglés”, dijo Lindsay Southworth, quien enseña la clase.

Aprender por medio de los alimentos
Creado en 2015, el curso gratuito se ofrece a estudiantes de habla inglesa no nativos en el área de Filadelfia y admite a estudiantes de todos los niveles de dominio del inglés. Cada clase tiene un instructor culinario y un profesor de idioma, que colaboran para que los ejercicios de cocina sean educativos y deliciosos.

La clase normalmente comienza con un calentamiento interactivo, donde los estudiantes conversan y repasan los conceptos clave del idioma de la semana anterior. Después de una actividad o juego basado en la lectura y la escritura, se anuncia la receta del día, se introduce nuevo vocabulario y comienza la preparación de la comida.

“Aunque hay diferentes niveles de dominio del inglés en la clase, los estudiantes trabajan juntos, están entusiasmados, hay una sensación de comunidad”, dijo Southworth. “Eso ayuda a cerrar la brecha entre algunas personas que pueden tener niveles bastante avanzados de inglés y otras personas que quizá son principiantes”.

Además de cocinar y aprender inglés, el plan de estudios también integra una habilidad de biblioteca cada semana. Una de las actividades consiste en aprender sobre los recursos de empleo y las oportunidades de negocio disponibles en la biblioteca. Los estudiantes interesados se inscriben en citas individuales con asesores de desarrollo laboral.

Esperan expandirse
Los coordinadores del programa han desarrollado “carros de cocina” y “cocinas en una caja” que contienen los suministros necesarios para dar una clase. Se están haciendo esfuerzos para expandir el programa a sucursales más pequeñas de bibliotecas en Filadelfia, haciendo que la clase sea más accesible a la comunidad que aprende el idioma inglés en general.

“Una de las cosas que hace que cocinar sea un vehículo realmente interesante y atractivo para una clase de aprendizaje del idioma inglés es que la gente se reúne alrededor de una mesa comunitaria, compartiendo comida”, dijo Southworth. “Es una experiencia importante en todas las culturas y grupos lingüísticos. Reúne a la gente”.

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