Las mejores atletas femeninas tiran alto y no se dejan vencer

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GLENDALE, CA - OCTOBER 27: Undefeated UFC women's bantamweight champion Ronda Rousey host Media Day Ahead of her Rousey Vs. Holm Fight on October 27, 2015 in Glendale, California. (Photo by Earl Gibson III/WireImage)

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Decirle a los atletas que “juegan como una chica” alguna vez fue considerado el mayor insulto. Ahora es una señal de orgullo, especialmente entre las mujeres que triunfan en deportes dominados durante mucho tiempo por los hombres, como la lucha libre y el boxeo.

La lucha libre ha sido practicada por las mujeres al menos desde los días de la antigüedad clásica (cuando las mujeres de Esparta eran entrenadas en este deporte). Sin embargo, los antiguos Juegos Olímpicos, iniciados en el año 776 a.C., sólo mostraban la lucha masculina.

Los Juegos Olímpicos modernos, revividos en Atenas (Grecia) en 1896, también se centraron en la lucha masculina. Pero en 2004, la lucha libre femenina se introdujo como deporte olímpico.

En las Olimpiadas de Río de 2016, Helen Maroulis hizo historia como la primera mujer estadounidense en ganar una medalla de oro en lucha libre. Compitiendo en la categoría de 53 kilos de peso derrotó a la tres veces campeona olímpica Saori Yoshida de Japón por un puntaje de 4 a 1.

Maroulis, que también ganó la medalla de oro en los Campeonatos Mundiales de 2015, había tenido éxito desde que era joven. Incluso, antes de luchar en la universidad fue nombrada “la luchadora más sobresaliente” en un torneo de la escuela secundaria después de vencer al muchacho que había ganado ese título el año anterior.

Según la Asociación Nacional de Entrenadores de Lucha Libre (National Wrestling Coaches Association), la lucha universitaria femenina y la lucha en escuelas secundarias están aumentando en Estados Unidos. “En los últimos 20 años, la participación ha incrementado a lo grande y ahora las niñas compiten en todo el país y, en la mayoría de los casos, son muy competitivas con los niños”, indica la asociación.

En Indianápolis, las hermanas gemelas Alise y Autumn Terhune, de 16 años de edad, son luchadoras estelares en su escuela secundaria. Las gemelas comenzaron a luchar a la edad de 12 años y demostraron su talento en dos años.

Las niñas eran cocapitanas del equipo de lucha libre de los niños en su escuela intermedia y sus compañeros masculinos de equipo las apoyaban. Sin embargo, sus oponentes no siempre eran amables. “Los niños se enojan mucho cuando [las niñas] les ganan”, dijo el padre de las gemelas, Josh Terhune, al periódico Indianapolis Star. “Y han ganado a muchos chicos”.

La lucha más importante
Ronda Rousey es otra atleta que sabe lo que es desafiar las expectativas de género. Atleta de artes marciales mixtas profesional, fue la primera mujer estadounidense en ganar una medalla olímpica en judo cuando se llevó el bronce en los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 en Pekín.

Rousey practica un deporte que combina las técnicas de lucha de lucha libre, boxeo, kickboxing, judo y karate. Fue campeona del campeonato femenino “Ultimate Fighting” en la categoría peso gallo, así como la última campeona femenina en el peso gallo en “Strikeforce”.

En 2015, dos revistas, Sports Illustrated y Business Insider, clasificaron a Rousey como la atleta activa más “dominante”, y más tarde ese mismo año, los votantes en una encuesta en línea de ESPN seleccionaron a Rousey como la “mejor atleta femenina de la historia”.

“Pelear no es cosa de hombres”, dijo. “Es algo humano”.

Un golpe para noquear
Las palabras de Rousey ciertamente significan algo para las boxeadoras estadounidenses Laila Ali y Claressa Shields.

Ali, hija de la leyenda del boxeo Muhammad Ali, comenzó a practicar el deporte de su padre a los 18 años. Estuvo activa de 1999 a 2007, retirándose invicta después de ganar cinco títulos femeninos de peso supermediano y un título de peso mediopesado.

Claressa Shields estuvo motivada por el éxito de Ali para iniciarse en el boxeo. Se convirtió en la primera boxeadora estadounidense, hombre o mujer, en ganar medallas olímpicas consecutivas cuando se llevó el oro en la división femenina de peso medio en los Juegos Olímpicos de 2012 y 2016.

Apodada “T-Rex”, Shields se convirtió en profesional en 2016 y ha ganado sus cinco combates profesionales. Actualmente tiene tres títulos de campeona y atribuye a su abuela el haberla alentado a rechazar las restricciones basadas en su género.

Pero no se trata sólo de pelear. Muchas otras mujeres han roto barreras en los deportes tradicionalmente masculinos. La piloto profesional de carreras Danica Patrick es la mujer más exitosa en la historia de las carreras de autos abiertos en Estados Unidos, y en 1993, la jinete Julie Krone se convirtió en la primera mujer en ganar una carrera de caballos de la Triple Corona. Estas deportistas están abriendo las puertas a la próxima generación de atletas femeninas.

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