Atletas de élite en Estados Unidos ayudan a romper estigma de la salud mental

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Washington, D. C., 7 de octubre de 2021.- Los mejores atletas de Estados Unidos están hablando sobre los desafíos de salud mental, revelando que incluso aquellos que tienen éxito en los niveles más altos pueden enfrentar ataques de depresión o ansiedad.

El nadador Michael Phelps, el deportista masculino más exitoso de todos los tiempos, reveló sus luchas con la depresión y la ansiedad en 2018. Desde entonces, varias otras estrellas del deporte se han alejado recientemente de las grandes competiciones, citando riesgos para su bienestar mental.

“Siendo un atleta, se supone que debes ser fuerte y ser capaz de superar cualquier cosa”, dijo Phelps en 2018. Ahora, con 36 años, comentó que ocultó sus problemas de salud mental a lo largo de una carrera en la que ganó el récord de 28 medallas olímpicas, de las cuales todas menos tres fueron de oro. “No tenía ningún amor propio”, dijo Phelps sobre sus peores momentos, “y honestamente, simplemente no quería estar vivo”.

Phelps comenzó un tratamiento y dijo que descubrió que hablar de sus sentimientos le hacía la vida más fácil.

Los atletas que compiten al más alto nivel se enfrentan a presiones mentales y físicas extremas, según declaró Joey Ramaeker, director del programa de psicología deportiva de la Universidad de Notre Dame, al diario Indianapolis Star.

Sus luchas adoptan diferentes formas. Simone Biles, una de las gimnastas más condecoradas de todos los tiempos, se retiró de algunas pruebas de los Juegos Olímpicos de Tokio en julio alegando problemas de salud mental. “Tengo que hacer lo que es bueno para mí y centrarme en mi salud mental, y no poner en peligro mi salud y bienestar”, dijo Biles, de 24 años.

Aunque rara vez se habla abiertamente de ellas, las enfermedades mentales son comunes. Casi mil millones de personas en todo el mundo viven con un trastorno mental y relativamente pocas tienen acceso a tratamiento, según la Organización Mundial de la Salud. Se calcula que la depresión y la ansiedad cuestan a la economía mundial 1 billón de dólares al año en pérdida de productividad.

La Organización Mundial de la Salud designó el 10 de octubre como Día Mundial de la Salud Mental para aumentar la concienciación sobre los problemas de salud mental y la necesidad de un mayor acceso al tratamiento.

La estrella paralímpica del atletismo Deja Young dijo que le costaba encontrar un término medio con todas las exigencias de entrenar, estudiar, competir y viajar. “Solía pensar que no se me permitía luchar por la salud mental porque tenía todo lo que podía pedir”, escribió. Young buscó ayuda en 2016 y, cuatro meses después de recibir tratamiento, ganó dos medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de 2016. Young, de 25 años, anunció recientemente que se tomará un descanso de la competición para centrarse en su felicidad. “Antes me despertaba para simplemente existir; hoy, me despierto con ganas de luchar”.

Ramaeker, el psicólogo deportivo, dijo que los atletas que reconocen sus problemas de salud mental ayudan a otros a afrontar sus propios retos. “El mero hecho de ver a alguien muy respetado ser capaz de hablar de estas cosas, creo que lo normaliza”, dijo.

Naomi Osaka, ganadora de cuatro grandes torneos de tenis, conocidos como Grand Slam, recibió numerosos mensajes de apoyo después de que se retirara del Roland Garros en Francia tras reconocer públicamente sus ataques de depresión.

“Me he dado cuenta de que, literalmente, todo el mundo sufre problemas relacionados con su salud mental o conoce a alguien que los sufre”, escribió Osaka, de 23 años, en un artículo de opinión publicado el 8 de julio en la revista Time. Nacida en Japón, Osaka creció en Estados Unidos y, actualmente, vive en California.

La estrella del baloncesto profesional Kevin Love puso en marcha un fondo para apoyar el bienestar mental después de sufrir un ataque de pánico durante un partido de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA). Ganador de un campeonato de la NBA en 2016 con los Cleveland Cavaliers, atribuyó el incidente a toda una vida en la que no había hablado abiertamente de sus luchas internas.

Love, de 33 años, se recuerda a sí mismo a diario: “Todo el mundo está pasando por algo que no podemos ver”.

Tanto Young como Love han prestado servicio en la División de Diplomacia Deportiva del Departamento de Estado de Estados Unidos.

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