Washington, D. C., 20 de diciembre de 2018.- Cada año, el Servicio Forestal de EE.UU. provee de un árbol de alguno de los 154 bosques nacionales del país para exhibirlo en el césped oeste del Capitolio. Mientras que el año pasado se utilizó un árbol proveniente del Bosque Nacional Kootenai, Montana, este 2018 se decidió que el ‘árbol del pueblo’ fuera originario del Bosque Nacional Willamette, Oregon. Esta histórica tradición representa un símbolo de paz, alegría y felicidad para la temporada navideña.

Después de un largo viaje que duró casi un mes, en el que se recorrieron más de 3,000 millas por carretera (desde Oregon hasta Washington D.C), el árbol de Navidad del Capitolio de los Estados Unidos se iluminó en una linda ceremonia llevada a cabo el pasado 6 de diciembre, en la que estuvieron presentes hombres y mujeres dedicados del Servicio Forestal de los EE. UU.

Esta bonita tradición tiene su origen hace más de 50 años, cuando en 1964, gracias al Representante John W. McCormack, se plantó y decoró el primer árbol de Navidad oficial en el pasto del Capitolio estadounidense, midiendo tan solo 24 pies de altura. Desafortunadamente, este árbol sólo vivió por tres años antes de sucumbir al viento de una fuerte tormenta.

No fue hasta 1970 cuando el Servicio Forestal Estadounidense se volvió proveedor oficial del árbol de Navidad que decora el Capitolio de los Estados Unidos cada año, siendo el primero de estos uno de 40 pies proveniente del Bosque Nacional Monongahela, Virginia del Oeste. Desde entonces, se ha elegido un bosque nacional diferente por año como fuente originaria del ‘árbol del pueblo’.

Para 1981 se decidió contar con un árbol más alto en la decoración, eligiendo un abeto blanco de 50 pies proveniente del Bosque Nacional Hiawatha, en Michigan. Posteriormente, con el cambio de década, en 1990 se decidió utilizar un árbol de 65 pies originario del Bosque Nacional Routt, Colorado.

Siguiendo con la tendencia de poner un árbol cada vez más grande, en 1996 se utilizó uno proveniente del Bosque Nacional Manti-La Sal, el cual medía 75 pies de altura. Pero no fue hasta 2013 cuando se alcanzó el punto más alto hasta el momento, utilizando en ese año un Engelmann Spruce de 88 pies de altura proveniente del Bosque Nacional Colville, Washington.

Cada año, el tiempo, el esfuerzo y la cantidad de personas que se necesitan para hacer de este viaje un éxito lo convierte en una hazaña increíble, y no se podría hacer realidad sin el apoyo de todas las comunidades que el Árbol de Navidad del Capitolio visita antes de su llegada a Washington D.C.

Ahora que conoces la historia y magnitud de esta tradición, si tienes la oportunidad, no dudes en visitarlo y apreciar en vivo su majestuosidad, ¡será una gran experiencia familiar!

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