Año Nuevo chino: Perro de Tierra; pronóstico: bienestar

0
33

Esta tarde iniciaron los festejos conmemorativos del año nuevo chino en la Ciudad de México, una celebración que se extenderá hasta el próximo domingo 18. Este año corresponde al 4,716 del calendario de esta nación oriental (para occidente es el año 2018). Es el Año del Perro de Tierra.

Estas celebraciones reviven toda la intensidad histórica del pueblo milenario, con sus danzas, mitos, leyenda, religión y gastronomía que le son propia y que, año tras año, tienen su punto central en el antiguo Barrio de la Luz de la Ciudad de México, conocido popularmente como Barrio Chino, que se asienta en las calles de Dolores, dentro de la zona Centro Histórico de la Ciudad de México.

Para los visitantes de interior de México o del extranjero, el Barrio Chino está formado sólo por cuatro cuadras pequeñas, de las cuales sólo una concentra el grueso de los restaurantes y comercios de este pueblo oriental. En celebraciones como las del Año Nuevo, estas actividades se extienden otras dos cuadras más.

Hasta minutos antes del inicio de las festividades todavía trabajadores de vía pública laboraban en algunos sitios del Barrio Chino y, a marchas forzadas, lustraban las calles que están siendo remodeladas.

Ahora la zona luce con jardineras y sitios para descansar gravados con ilustraciones chinas. Lo mismo puede verse en el piso que, ya remodelado, presenta algunas signos y palabras en este idioma oriental, mientras que, a la entrada del Barrio, en la esquina que forma Avenida Juárez y Dolores, un arco da la bienvenida al lugar y se remata, al final del mismo barrio, con otro monumental, en la esquina de Dolores y Ayuntamiento, frente al Jardín de los Locutores de México.

Una historia centenaria
La relación entre México y China es centenaria. De hecho, inició durante la Colonia (Siglo XVI) cuando la Nao de China zarpaba del Puerto de Acapulco, Guerrero, en México, con destino al Lejano Oriente, donde entregaba mercancías procedentes de España, especialmente. A su regreso, traía artículos chinos para la Península Ibérica, pero muchos ellos se quedaban en México.

Reminiscencias de esos tiempos fueron las telas de seda que, durante años, utilizaron las damas de la alta sociedad de la Nueva España y en sus mesas era común admirar tazas, platos y vajillas que, al verlas a trasluz, mostraban siluetas y dibujos propios del país oriental, como muestra de su autenticidad.

Estas características de la autenticidad china se conservaron hasta mediados del siglo pasado, poco antes del arribo del neoliberalismo económico que desplazó todo tipo de originalidad en el comercio y tasó los artículos cual tábula rasa.

Actualmente, la población china se estima en más de 10 mil en México, en número oficiales, aunque expertos del Centro de Estudios Migratorios del Instituto Nacional de Migración (INM) aseguran que al tomar en cuenta a quienes entran y salen del país con frecuencia, la cifra podría llegar a 11 mil.

Pero si se toma en cuenta la descendencia, la población china radicada en México podría multiplicarse por 5 o más, lo que explicaría el alto número de chinos en México.

Los pasajes oscuros de esta relación histórica
Aunque la relación entre México y China siempre ha sido de amistad; sin embargo, existen pasajes oscuros que ennegrecen esa historia.

A principios del presente siglo y al calor de la construcción de la nueva tabla de valores de la humanidad, se conoció mejor la historia de las migraciones chinas a México, en especial, las que se tuvieron en el noroeste nacional, en Baja California, Sonora y Coahuila.

En especial, llamó mucho la atención el pasaje donde decenas de chinos fueron dejados a su suerte en el Desierto de Sonora para que, en una especie de sobrevivencia humana, sólo se salvaron los más aptos, o también la llamada matanza de Torreón, Coahuila, y otros hechos más que vivieron estos orientales en la frontera común entre México y Estados Unidos, según documentaron medios nacionales e internacionales, como la BBC de Londres y el periódico La jornada, entre otros.

Esta migración en el noroeste nacional dio origen a que, durante décadas de los mejores restaurantes en Mexicali y Tijuana, Baja California, por el lado mexicano, y de Los Ángeles y San Francisco, California, por el norteamericano, fueran de comida china.

En la Ciudad de México se mantuvieron como los clásicos Cafés de Chinos, abiertos las 24 horas del día, que ofrecían las clásicas bebidas elaboradas con extracto de café y leche caliente que se acompañaban con panes al vapor y que eran muy deseados por capitalinos que acostumbraban desayunar en esos locales los domingos.

El renacimiento
Cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México (2000/2006) y Carlos Slim, a la sazón el hombre más rico del mundo, formalizaron un acuerdo de asistencia mutua (nunca oficializado, aunque reconocido socialmente) para rescatar el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Este hecho dio un nuevo esplendor a esa zona olvidada de la Ciudad de México, entre ella, el Barrio Chino. Más tarde, el gobierno federal cambió de sede a la Cancillería nacional para ubicarla en la céntrica Avenida Juárez, frente a la Alameda Central, uno de los símbolos del Centro Histórico y, precisamente, adelante del Barrio Chino.

De esta forma, la zona se convirtió en un sitio de gran plusvalía. Se construyeron modernos hoteles, edificios de apartamentos de primer nivel, surgieron comercios y hasta reflorecieron las áreas financieras y económicas.

Con este renacimiento, el Barrio Chino también modernizó su presencia y ahora es sitio de referencia indiscutible. Más durante los festejos de su Año Nuevo.

Son clásicos los actos de bienvenida en estas festividades para traer energía y abundancia personal con sus galletas de la suerte, sus predicciones, concursos, danzas, comida (como el platillo gourmet Zohe), desfiles y presentaciones de artes marciales.

Al ser Año del Perro de Tierra, un animal que se caracteriza por su bondad y amabilidad, este año será positivo, según la interpretación china, mientras que la pirotecnia se hace para simular que se está desterrando la mala energía; se lanza para espantar las malas vibras. Por eso los leones siempre están bailando hacia el punto en donde sale la pirotecnia, para así alejarla, espectáculo muy vistoso que se completa con la danza del dragón, también clásico.

Como dato curioso se anota que, este año, entre los múltiples artículos a la venta al público, se encuentran pequeñas efigies de la perrita Frida, la heroína de la Armada de México, que participó en el rescate de varias personas durante los sismos del septiembre del año pasado y que se constituyó en todo un símbolo de vida.

Predicciones

  • Se pronostica un año muy tranquilo en comparación con el anterior. Por ser el perro un animal muy noble, combinado con el elemento de tierra, se cree que es un año ideal para tomar riesgos y apostar en las finanzas, y con mucho humor y fluidez.
  • Son signo del perro los nacidos en: 1910, 1922, 1934, 1946, 1958, 1970, 1982, 1994, 2006, 2018.
  • Características de los nacidos en el Año del Perro: personas muy amigables, sociables, bondadosas, confiables, amantes de las buenas acciones, fieles y siempre dispuestas a tender una mano o echarte el hombro.
  • Personas famosas nacidas en el Año del Perro: Elvis Presley, Michael Jackson, Olivia Newton-John, David Bowie y Sofía Loren.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno × cinco =