Para mitigar la contaminación masiva en el planeta, la población debe tener conciencia sobre lo que hacen con sus desechos orgánicos e inorgánicos. Por ejemplo, evitar tirar basura en las cuevas, recomendó Rafael López Martínez, investigador del departamento de paleontología del Instituto de Geología de la Universidad Autónoma de México (Unam).

“A una cueva a la que fuimos que le pusimos ‘La pañalera’, porque por alguna extraña razón todos los pañales del pueblo estaban ahí; entramos a la cueva y después de bajar 70 metros llegamos a una montaña gigante de pañales de los que fácilmente había siete toneladas. La gente cree que porque los tira al fondo de una cueva automáticamente desaparecen, pero, en realidad, toda el agua que pasaba por ahí llegaba a esos pañales y entraba directo al manto freático (agua que discurre en el subsuelo), es por esto que después surgen muchas enfermedades”, alertó el especialista durante el 5to. Encuentro con la Tierra que se realizó en la colonia Santa María la Ribera, de la Ciudad de México.

En el caso de Yucatán, el turismo está muy vinculado a las cuevas, porque toda el agua subterránea que se tiene en ellas, de una u otra forma son las que alimentan también el arrecife. “Si contaminamos el agua subterránea, además de no tener agua que tomar, también se destruirá el arrecife y si nos quedamos sin arrecife evidentemente nuestro turismo también va a bajar. O cuidamos este planeta o invertimos mucho dinero en intentar arreglar lo que ya echamos a perder”, dijo el experto en rocas calcáreas.

Las cuevas son un gran reservorio de agua y se calcula que 25 por ciento de la población mundial consume agua de acuíferos kársticos (cuerpo de roca en el subsuelo a partir del cual puede extraerse agua subterránea a través de un pozo o manantial), comentó Ángeles Verde, moderadora del conversatorio “Geología y aventura”.

La política que sigue el grupo de espeleólogos (especialidad que estudia las cavidades subterráneas) que dirige Rafael López, es concientizar a las autoridades sobre la contaminación que aqueja a las diferentes cuevas en distintas regiones, así como a los niños de las comunidades, ya que en ellos se podría generar una cultura sólida del cuidado del medio ambiente.

Aunque son muchos los grupos internacionales y algunos nacionales que se han dedicado a explorar las cuevas mexicanas, Rafael López, quien ha impartido clases de la asignatura karstología en el Posgrado en Ciencias de la Tierra de la Unam –institución que forma parte de la mesa directiva del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Fccyt)-, señaló que en nuestro país aún existe un gran campo de acción por explotar.

“Una de las cosas más interesantes a estudiar son los tubos de lava, que son cuevas que se forman por el flujo de lava volcánica. México tiene uno de los tubos de lava más increíbles y se pueden hacer cosas tan diversas como estudios comparativos con la vida de Marte que es el análogo de la Tierra en cuanto a tubos de lava”, explicó.

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