Desde hace más de 400 años, una de las figuras clave en la revolución científica pronosticaba que en algún momento el hombre conquistaría la Luna. El astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler abrió los caminos para el género de la ciencia ficción al escribir en 1609 un breve relato titulado Somnium seu Astronomia Lunari (El Sueño o la Astronomía de la Luna). Varios siglos después, los humanos alcanzaron ese sueño y varios países participan ahora en la exploración lunar. México no es excepción y ya se prepara para enviar artefactos diseñados en laboratorios nacionales para contribuir al conocimiento de nuestro satélite natural.

Hasta el momento, el único país en el mundo que ha logrado poner humanos en la Luna es Estados Unidos, al hacerlo en julio de 1969, sin embargo, fue la entonces Unión Soviética que 10 años antes (1959) colocó la sonda Luna 2, primer objeto terrestre en alunizar. Por su parte, Japón fue el primer país asiático en poner un objeto en la Luna, lo que realizó en 1990 con la sonda Hiten. A la lista del grupo selecto de naciones que llegaron a la Luna se han sumado la India y China.

Pareciera que ir a la Luna y explorar el espacio es exclusivo de los países más ricos, sin embargo, no es así. México busca conquistar la Luna y no lo hará con hombres ni con orbitadores, sino con robots para construir estructuras.

La bandera de México en la Luna
“En el segundo semestre del 2019, México enviará a la Luna un equipo diseñado y construido por el Laboratorio de Instrumentación Espacial (Linx) del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), que consiste en un conjunto de pequeños robots auto-organizados que trabajarán como enjambre y serán capaces de montar estructuras sobre la superficie lunar, superando adversidades atmosféricas.

“Cualquier misión con astronautas en la Luna va a requerir de estructuras que se construyan en ésta. El proyecto Montaje autónomo de estructuras sobre la superficie lunar usando robots modulares auto-organizados, analiza esta problemática y propone llevar a la Luna un conjunto de pequeños robots que se auto organicen”, dijo en entrevista para el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, Gustavo Medina Tanco.

Con este proyecto, México se convertiría en el primer país latinoamericano en alcanzar el sueño de la conquista lunar, con lo cual demostraría la capacidad de producir una carga útil lunar y un sistema autónomo de robots para la construcción de estructuras en el espacio.

Los robots modulares mexicanos que llegarán a la Luna lo podrán hacer gracias a un acuerdo pactado con la compañía estadounidense Astrobotic Technology, empresa que acomoda a múltiples clientes en un solo vuelo, al llevar los sistemas al espacio para empresas, gobiernos y universidades.

El proyecto mexicano, que en parte es financiado por uno de los Fondos Sectoriales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, plantea entregar como resultado de la inversión una plataforma de transporte y control, un mecanismo de liberación desde la plataforma alunizada hasta la superficie lunar, un conjunto de robots y herramientas y materiales asociados, un sistema de validación por señales e imágenes, un sistema de comunicaciones plataforma-robots / robots-robots, algoritmos de operación y software y un estudio detallado sobre la viabilidad y problemas de diversas opciones de robots para el tipo de tareas propuesto.

“En otros países ya se hace inteligencia artificial de muy alta calidad, México está lejos de ese tipo de instrumentación tecnológica, pero con este proyecto hemos encontrado un área de oportunidad para la exploración de la Luna y del Cosmos, en muy poco tiempo cambiará la mentalidad de los mexicanos y empezará una revolución del conocimiento, la Bandera de México se posará sobre la Luna, con ello todos los mexicanos reafirmarán que nacieron con las máximas capacidades para aportar al conocimiento mundial.

“Serán 8 robots autónomos e inteligentes que no pesarán más de medio kilo entre todos, se lanzarán y caerán en diferentes partes de la superficie lunar, después de ser expulsados empezará la misión, trabajarán para juntarse y formar un panel solar”, expuso el responsable del Laboratorio de Instrumentación Espacial de la Unam.

Las ventajas en el tipo de robots que propone México son principalmente la simplicidad de cada unidad y su consecuente robusteza electro-mecánica y bajo costo, mínimo consumo de potencia y, de gran importancia, la independencia de la misión ante la pérdida o falla de incluso un número considerable de robots individuales. Unidades muy sencillas y pequeñas no precisan ser reparadas, sino que pueden ser simplemente reemplazadas por unidades de reserva.

“No obstante que pareciera sencillo el armado de un panel solar con robots autónomos, no lo es, pero más allá del objetivo de esta primera misión, la tecnología que desarrollará México podría permitir que en el futuro cercano con estos robots se empezara a construir una base lunar para iniciar no sólo la conquista de Marte, sino del espacio.

“La Luna es el lugar idóneo para montar una base, ya se sabe que puede tener agua y otros elementos con los cuales se puede generar combustibles para las naves espaciales. México al desarrollar esta tecnología está comprando un boleto para el momento en que cambien las economías mundiales”, señaló el también investigador titular del Instituto de Ciencias Nucleares de la Unam.

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