La historia detrás del cómic sobre el río Choqueyapu

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Carla Hannover | IJNet

“Estamos buscando reportajes que tengan una presentación online innovadora”. Ese fue el desafío que me planteó Cecibel Romero, la tutora que me asignó el equipo de Connectas, cuando presenté mi propuesta de investigación sobre la contaminación del río Choqueyapu de La Paz, Bolivia, a uno de sus cursos de periodismo de investigación.

El desafío superaba con creces el conocimiento que había acumulado hasta entonces sobre el periodismo digital, más aún por estar acostumbrada a pensar únicamente en el papel.

La investigación sobre el río Choqueyapu fue pensada inicialmente para el papel, porque debía salir publicada en el diario Página Siete. Fue realizada en tres meses y tuvo como resultado la publicación de dos separatas, cada una de 16 páginas, que reunían gran cantidad de datos sobre el tema, ya que todo lo que hasta el momento se había escrito sobre el río era información repetitiva y escasa.

Lo que se buscaba era actualizar y hacer una radiografía de lo que sucedía con este curso de agua -el más grande e importante de la ciudad de La Paz-, del uso que se dan a sus aguas, de los niveles de contaminación que arrastra y de las gestiones que se hicieron -o no- para reducir el problema. Pude apreciar que se venía un arduo trabajo de investigación, que implicaba mucho trabajo para una sola persona.

Por eso, decidí conformar un equipo junto al periodista Gabriel Díez Lacunza, con quien inicié la investigación en una primera etapa. Para la segunda fase se nos unió la periodista Milen Saavedra. Entre todos vimos que había tanta información que debíamos sistematizar y traducir para el lector, que a medida que pasaban los días se nos hacía dificultoso pensar en el desafío que nos había planteado Cecibel.

Una vez finalizadas las separatas para el periódico, vino la parte más complicada: pensar en cómo reutilizar esos datos para armar un minisitio. Como habíamos trabajado para el papel, no teníamos videos, sólo audios en bruto y, además, muy poca experiencia con las herramientas multimedia. La única opción que nos quedaba era construir un sitio tradicional en el que hubiera texto, fotografía y quizá infografías, pero eso nos alejaba del desafío inicial. Por eso, iniciamos la búsqueda de una propuesta innovadora y que, además, tuviera el potencial de seducir a quienes pasan más tiempo frente a su computadora.

El cómic: ¡nuestra salvación!
Las separatas que habíamos publicado tenían un común denominador. En ambas, las páginas centrales tenían una crónica que mostraba el problema desde una perspectiva general. En una primera parte se relataban los problemas de la contaminación y en una segunda las complicaciones en la salud que acarreaba el uso de esas aguas para el riego de cultivos. Entonces optamos por unir esas dos grandes crónicas y entregarlas a un ilustrador: Joaquín Cuevas quien, como todo paceño, conoce, comprende y vive el problema del río Choqueyapu. A él le planteamos el desafío de armar un guion para un cómic basado en esas crónicas.

Tras varias idas y vueltas con Joaquín, se nos ocurrió tomarnos una licencia quizá un poco arriesgada: le sugerimos que armara un guion para cómic en el que el río fuera el protagonista de la historia y que fuese éste quien cuente lo que sucedía a su paso por la ciudad. ¡Le dimos voz al Choqueyapu!, pero también a los habitantes de la ciudad, a los expertos y a todos los entrevistados para las crónicas.

Joaquín logró sorprendernos con su propuesta y con un guion que tocaba fibras muy distintas a las que se pueden tocar con los artículos o crónicas. Pero aún había mucha información que estaba quedando rezagada, por lo que con el equipo nos pusimos transformar los datos más relevantes al formato digital, a través del uso de diversas herramientas multimedia que son las que acompañan el cómic en su recorrido por el río. De esa forma, pudimos equilibrar el cómic con datos todo lo que el río nos contaba a su paso por la ciudad.

Joaquín nos planteó un cómic para web que seguía el curso de vida del río Choqueyapu. Es que, más allá de nacer, contaminarse a su paso por la ciudad y llegar al sur, este río, al regar plantaciones de verduras, hortalizas y frutas, vuelve a nacer y vuelve a la ciudad convertido en productos. Por eso, diseñó una especie de recorrido en U, que trajo algunos dolores de cabeza a nuestro programador, Jhasua Razo, quien se encargó de la visualización online, aunque, sin embargo, logró que la programación del cómic siga la propuesta de Joaquín.

No fue sencillo. Tardamos más de lo que debimos tardar, pero creemos que la espera y el esfuerzo valieron la pena. Fue una experiencia muy rica de la cual estamos agradecidos con Connectas e Icfj.

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